
👶 Debate demográfico en Armenia. El primer ministro Nikol Pashinyan afirma que el país debe aspirar a que tener tres hijos sea algo normal. El reto: aumentar la natalidad sin limitar la participación de las mujeres en la política, la economía y la vida pública.
El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, afirmó que el país debe aspirar a que tener al menos tres hijos sea algo normal para cada mujer, sin que ello implique abandonar la vida pública o profesional. El mensaje fue pronunciado el 8 de marzo, durante su discurso por el International Women’s Day.
El jefe de gobierno señaló que el desafío demográfico es uno de los principales problemas estratégicos del país.
“Debemos construir un país donde tener al menos tres hijos sea normal para cada mujer, pero no signifique pasividad ni aislamiento de la vida pública y económica”, afirmó.
Según datos del United Nations Population Fund, en 2025 la tasa de fertilidad en Armenia fue de 1,71 hijos por mujer.
Para mantener el equilibrio demográfico se necesita un índice de al menos 2,1, nivel considerado necesario para la reproducción natural de la población.
La caída de la natalidad es una tendencia que afecta a varios países de Europa y del espacio postsoviético, pero en Armenia tiene implicaciones estratégicas debido al tamaño de su población.

Pashinyan también destacó que desde la Armenian Velvet Revolution de 2018 aumentó significativamente la participación femenina en la vida pública.
El primer ministro señaló que varias instituciones clave del Estado están actualmente dirigidas por mujeres, entre ellas el Ministerio del Interior, el servicio de inteligencia exterior, la fiscalía y el sistema penitenciario.
“Hoy las mujeres están más representadas que nunca en el gobierno, en el parlamento, en el sistema judicial, en el autogobierno local y en el servicio militar”, afirmó.
El gobierno también vincula la política demográfica con programas educativos y sociales. Pashinyan mencionó el proyecto estatal “300 escuelas, 500 jardines de infancia”, destinado a ampliar la infraestructura educativa.
El objetivo es facilitar que las madres puedan continuar trabajando mientras crían a sus hijos.
Además, el gobierno mantiene un sistema de subsidios para madres con niños menores de dos años, ampliado después de 2018.
El primer ministro también criticó la influencia de lo que describió como una “subcultura criminal”, que, según él, afecta especialmente a los jóvenes y limita sus aspiraciones educativas.
En contraste, destacó que muchas jóvenes armenias muestran una fuerte orientación hacia la educación y el desarrollo profesional.
Para el gobierno, el desafío consiste en equilibrar participación femenina, crecimiento económico y aumento de la natalidad, tres factores que definirán el futuro demográfico del país.






