
🇦🇲🤝🇷🇺 Pashinyan y Mishustin se reunieron en Altái. Hablaron sobre la caída del comercio, las tensiones por el giro europeo de Armenia y el futuro de las inversiones rusas. ¿Cambio de rumbo en el Cáucaso Sur? 👉
El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, se reunió con su homólogo ruso, Mijaíl Mishustin, en el marco de un foro internacional sobre medio ambiente en la región rusa de Altái. El encuentro, aunque planteado como una reunión protocolar, reflejó un trasfondo de creciente tensión comercial y geopolítica entre ambos países.
El viceprimer ministro ruso, Alexei Overchuk, confirmó tras la reunión que ambos líderes discutieron el retroceso del comercio bilateral y las dificultades en la cooperación económica. “Nos preocupa la reducción del volumen comercial entre Rusia y Armenia”, declaró Overchuk en declaraciones recogidas por RIA Novosti.
El funcionario añadió que también se trataron temas estratégicos, incluyendo el papel de Armenia dentro de la Unión Económica Euroasiática (UEEA), y que la inseguridad rusa ante el giro europeo de Armenia motivó parte de la conversación.

Las exportaciones rusas hacia Armenia han disminuido en los últimos trimestres, mientras que Ereván acelera su acercamiento a Bruselas. La diferencia de normas técnicas entre la UEEA y la Unión Europea afecta las rutas comerciales y genera dudas en Moscú sobre los planes económicos de Armenia.
“Ciertas medidas del gobierno armenio plantean interrogantes”, expresó Overchuk, en alusión a los convenios firmados recientemente entre Armenia y la UE. Aunque evitó hablar de sanciones, dejó entrever que Rusia observa con inquietud el posible realineamiento de Armenia con Occidente.
Pashinyan, según los funcionarios rusos, aseguró que su país mantendrá su colaboración dentro de la UEEA, sin descartar una mayor integración con la UE. Armenia intenta sostener su equilibrio estratégico entre dos bloques, en un contexto cada vez más polarizado en el Cáucaso Sur.
Durante la reunión, ambos primeros ministros también discutieron el futuro de las inversiones rusas en Armenia. La incertidumbre sobre el rumbo político y económico de Ereván afecta la confianza de las empresas rusas en sectores clave como energía, transporte y telecomunicaciones.
Overchuk advirtió que si Armenia sigue avanzando hacia una institucionalización económica con Bruselas, la estructura tradicional de cooperación económica con Moscú podría alterarse. “El volumen comercial no define la relación, pero tiene un valor político claro para la UEE”, remarcó.
El contacto entre ambos líderes se produjo en un clima de creciente competencia entre potencias por influencia en el Cáucaso Sur. Mientras Moscú pierde peso, la presencia europea en Armenia se fortalece, con misiones civiles, acuerdos económicos y respaldo diplomático.
El gobierno de Nikol Pashinyan busca nuevos marcos de cooperación que garanticen seguridad, desarrollo y autonomía económica. Pero este giro ha generado tensión con su tradicional aliado ruso, que ahora exige definiciones más claras y firmes compromisos dentro del eje euroasiático.
La reunión de Altái no logró despejar las dudas. Por el contrario, consolidó la percepción de que la relación entre Armenia y Rusia atraviesa un momento crítico, marcado por la desconfianza y la redefinición de prioridades estratégicas.






