
⚡ Armenia en crisis institucional: Pashinyan arremete contra la Iglesia Apostólica, llama “vicioso” al arzobispo Arshak y pide elecciones para renovar al Catholicós.
El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, ha escalado de manera drástica su enfrentamiento con la Iglesia Apostólica Armenia, al calificar públicamente de “viciosos” y “libertinos” a altos clérigos y anunciar que tomará medidas para “desactivar” al clero y reorganizar la jerarquía eclesiástica, incluyendo la elección de un nuevo Catholicós.
En una serie de publicaciones en redes sociales entre el 9 y el 10 de junio, Pashinyan arremetió contra el arzobispo Arshak Khachatryan, jefe de la Cancillería de la Sede Madre de Santa Etchmiadzin, utilizando un lenguaje sin precedentes:
“¿Por qué estos ‘sacerdotes’ viciosos y sus ‘benefactores’ libertinos se han vuelto más activos? Nada, los vamos a castigar. Y para siempre”, escribió en Facebook.
En una escalada retórica que sorprendió incluso a sus seguidores, Pashinyan citó el código canónico de la Iglesia Apostólica Armenia, afirmando que el obispo vicioso “debe ser depuesto” y que el arzobispo Arshak encaja en esa definición:
“Me refiero precisamente a los términos que se usan en la colección de cánones de nuestra Iglesia. Según el código, Arshak es vicioso”, subrayó.
Incluso fue más allá al escribir: “Ktrich Nersisyan, dile a este libertino, Arshak ‘Srbazan’, que se quede quieto. En el sentido literal, que se quede quieto. En el sentido literal, un libertinaje”, aludiendo al nombre secular del actual Catholicós Karekin II.

Pashinyan también cuestionó directamente la legitimidad de la autoridad eclesiástica actual y propuso una reforma profunda:
“Se deben tomar medidas concretas para desalojar la Iglesia Madre de Santa Etchmiadzin y organizar nuevas elecciones para el Catholicós”, dijo, anunciando la formación de un “Grupo de Coordinación” para este fin, cuyos primeros diez miembros serán designados por él mismo.
En medio de esta crisis institucional, el multimillonario Samvel Karapetyan, presidente del Grupo Tashir y considerado aliado de la Iglesia Armenia, visitó la sede de Etchmiadzin para expresar su respaldo a Karekin II.
En declaraciones a news.am, Karapetyan advirtió que si las figuras políticas fracasan en resolver esta crisis, “nosotros participaremos a nuestra manera”. La visita del empresario se produce mientras la Policía realiza operativos en sus propiedades, en paralelo a una creciente presión sobre ENA, la compañía eléctrica que él controla.
La controversia también ha motivado reacciones del Catholicosado de la Gran Casa de Cilicia, una de las dos sedes históricas de la Iglesia Apostólica Armenia. En un comunicado, esa institución denunció las declaraciones del gobierno como acciones divisivas, y reafirmó su unidad con Etchmiadzin bajo el principio de “Una Nación, Una Iglesia”.
Por su parte, la ministra de Justicia Srbuhi Galyan respondió en el Parlamento que las acusaciones a figuras religiosas o jurídicas no constituyen en sí mismas una amenaza al orden constitucional:
“La Iglesia es una entidad legal, y la mención de cualquier persona no puede considerarse como el derrocamiento del régimen”, declaró ante preguntas de la oposición.
El conflicto entre Pashinyan y la jerarquía eclesiástica se enmarca en una tensión más amplia entre el poder ejecutivo, las élites empresariales y las instituciones tradicionales de la nación armenia.
La intervención directa del primer ministro en cuestiones espirituales y organizativas de la Iglesia es inédita desde la independencia de Armenia, y abre la puerta a una reconfiguración del papel de la religión en la vida pública, con implicaciones aún impredecibles.






