
Pashinyan aseguró que sin su gobierno Armenia habría perdido su soberanía. Habló de Karabaj como “cebo”, defendió su política de defensa y dijo que el país recién ahora aprende qué significa ser un Estado. Debate caliente en el Parlamento armenio.
El primer ministro Nikol Pashinyan aseguró que la soberanía de Armenia estaría perdida si su equipo no hubiera llegado al poder en 2018. El jefe del Gobierno habló durante el debate del presupuesto 2026 y defendió la estrategia adoptada en los años posteriores a la guerra de 2020.
El mandatario declaró que su gabinete “cumple una misión” y que avanzó en un rumbo que él calificó como “correcto y necesario”. “Dije en 2021 que si nuestro pueblo decidía que debía ser fusilado, me mantendría firme y en silencio junto al muro. Lo digo ahora, pero ahora tenemos confianza”, expresó. Su mensaje buscó marcar distancia con anteriores liderazgos que, según él, no construyeron un verdadero Estado.
El primer ministro aseguró que las viejas élites solo comprendían “lo que es un puesto de avanzada”. Reiteró que su administración eligió liberarse “del yugo ajeno” para forjar un Estado independiente. “Ellos no saben lo que es un Estado”, remarcó.
Pashinyan afirmó que el programa gubernamental de 2021 contenía disposiciones sobre Nagorno-Karabaj, pero siguió un camino distinto. Según él, esa decisión evitó la pérdida de la República. “El liderazgo político existe para asumir responsabilidades que nadie más querría”, sostuvo. Añadió que los documentos de negociación se publicarán antes de fin de año y que “la independencia de Karabaj fue una farsa”.

El primer ministro declaró que las negociaciones exigían la soberanía de Armenia como una concesión. Señaló que la cuestión de Karabaj “mantenía atrapado” al país. “Nos tuvieron a su merced, usando Karabaj como cebo”, afirmó. Sostuvo que ningún gobierno anterior invirtió tanto en Karabaj como el suyo.
También respondió a quienes aseguran que su equipo desconfía de la población karabají. “La mitad del liderazgo de nuestras Fuerzas Armadas es de Karabaj. Si no confiáramos en ellos, ¿cómo es que los nombramos? ¿Cómo trabajan con nosotros?”, planteó.
Pashinyan explicó por qué el mercado internacional de armas se abrió para Armenia recién después del 6 de octubre de 2022, fecha en la que Ereván y Bakú reconocieron la integridad territorial mutua en Praga. “No teníamos garantía para comprar armas. Creían que Armenia las usaría fuera de su territorio reconocido”, señaló.
Ese cambio impulsó una nueva ola de cooperación militar con Francia, India, Grecia, República Checa y China. París otorgó licencias por 2.700 millones de euros entre 2023 y 2025. Instructores franceses trabajan con oficiales armenios y cadetes estudian en la Academia Saint-Cyr, lo que consolida una alianza estratégica a largo plazo.
Pashinyan defendió el aumento de la deuda estatal, que creció por la compra de armamento y por la gestión de la crisis de Covid durante la guerra. “Compramos armas a crédito porque las necesitábamos mucho”, afirmó. La deuda alcanzó 5,323 billones de dracmas en el primer semestre.
El primer ministro insistió en su tesis central: su gestión evitó el colapso del país. “Si no hubiéramos llegado al poder en 2018, hoy no existiría una Armenia soberana”, dijo. Para Pashinyan, la actual etapa marca un aprendizaje acelerado de lo que significa ser un Estado y no una posición subordinada.






