
Descubre los retos y beneficios del parto en casa en Armenia. Historias reales, opiniones médicas y el contexto legal de una decisión controvertida.
En Armenia, el parto en casa es un tema que genera debates en ámbitos médicos, sociales, legales y éticos. Mientras que para algunas mujeres representa una búsqueda de un proceso de parto más natural, para otras es visto como un riesgo innecesario. Este fenómeno, que combina tradición y modernidad, se encuentra actualmente bajo el escrutinio de expertos y autoridades.
El parto en casa tiene una raíz histórica en Armenia, especialmente en las zonas rurales, donde las parteras desempeñaban un papel crucial. Con el desarrollo del sistema sanitario, esta práctica disminuyó drásticamente, pero recientemente ha resurgido en medio de críticas a la violencia obstétrica y las intervenciones médicas innecesarias.
Según el sistema de salud electrónico de Armenia, entre 2020 y noviembre de 2024 se registraron 57 casos de partos domiciliarios que requirieron atención médica posterior, de los cuales 10 ocurrieron en 2024. Sin embargo, estas cifras no distinguen entre partos planificados y aquellos realizados por necesidad.
En Armenia, el parto en casa carece de regulaciones claras. La ausencia de un certificado médico de nacimiento obliga a las familias a recurrir a pruebas de ADN o procesos judiciales, lo que genera estrés adicional. Además, el código penal contempla sanciones en casos de complicaciones graves.

En contraste, países como los Países Bajos y el Reino Unido tienen regulaciones estrictas para los partos domiciliarios, incluyendo la obligación de contar con una partera certificada y planes de emergencia. Rusia, por su parte, se encuentra en una etapa de transición, con iniciativas gubernamentales para certificar a parteras y garantizar seguridad a las madres.
Karen Julhakyan, jefa del servicio de obstetricia del Centro Médico St. Gregory the Illuminator, señala que el parto en casa puede ser seguro si se cumplen ciertas condiciones, como la cercanía a un hospital y la presencia de un especialista calificado. “Incluso en embarazos normales, es imposible eliminar por completo el riesgo de complicaciones”, advierte.
Sin embargo, también reconoce que algunas prácticas médicas pueden percibirse como violencia obstétrica, lo que impulsa a muchas mujeres a considerar el parto en casa como una alternativa más respetuosa.






