
🚨 Alerta internacional. Escala el conflicto entre Pakistán y Afganistán. Más de 1.000 muertos en semanas. El mundo vuelve a mirar Asia
La tensión entre Pakistán y Afganistán alcanzó un punto crítico. Bombardeos, miles de muertos y desplazamientos masivos configuran un escenario que ya preocupa a las grandes potencias.
Un editorial de Financial Times advierte que el conflicto puede escalar hacia una guerra total. “El mundo no tiene más remedio que volver a involucrarse”, señalaron sus editores.
En las últimas semanas, Pakistán intensificó ataques aéreos en territorio afgano. Islamabad acusa a Kabul de albergar grupos insurgentes responsables de miles de muertes.
Según estimaciones citadas por el medio británico, más de 1.000 personas murieron en apenas tres semanas. Además, más de 100.000 civiles huyeron de sus hogares.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Kabul. Autoridades afganas denunciaron que un bombardeo a un centro de rehabilitación dejó 400 muertos. Pakistán negó su participación.
Por su parte, los Talibanes rechazan las acusaciones de proteger militantes. Sin embargo, la desconfianza entre ambos gobiernos sigue creciendo.
El conflicto actual no surgió de la nada. Durante dos décadas, Pakistán mantuvo una relación ambigua con los talibanes. Cooperó con Estados Unidos, pero también apoyó a insurgentes.
Tras la retirada estadounidense en 2021, el vínculo se deterioró. Islamabad perdió capacidad de influencia sobre Kabul. La frontera se volvió cada vez más inestable.
El resultado es una espiral de violencia que amenaza con desbordarse. La región enfrenta el riesgo de convertirse otra vez en un foco de terrorismo global.

El editorial plantea una salida diplomática urgente. Señala que tanto China como Estados Unidos deben intervenir.
Washington mantiene vínculos con el líder militar paquistaní Asim Munir. Esa influencia podría frenar los ataques.
China, en tanto, tiene intereses estratégicos directos. Busca expandir la Iniciativa de la Franja y la Ruta y teme el avance de grupos extremistas.
“Es el momento de que China demuestre su valía como mediador”, señala el texto.
Una breve tregua durante el Eid al-Fitr ofreció un respiro. Pero los antecedentes no son alentadores.
Los acuerdos previos fracasaron rápidamente. La volatilidad de los talibanes y la presión interna en Pakistán complican cualquier negociación.
El riesgo es claro. Una guerra abierta no solo desestabilizaría Asia Central. También podría reconfigurar el equilibrio global.






