
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE), criticó las violaciones de derechos humanos cometidas por Azerbaiyán en Nagorno Karabaj y resaltó la necesidad de soluciones pacíficas y respeto a los derechos de los refugiados.
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE), criticó las violaciones de derechos humanos cometidas por Azerbaiyán en Nagorno Karabaj y resaltó la necesidad de soluciones pacíficas y respeto a los derechos de los refugiados.
Las sesiones plenarias de PACE comenzaron esta semana en Estrasburgo, centrando gran parte de su agenda en conflictos internacionales, derechos de los refugiados y la construcción de un futuro pacífico conjunto. La guerra de Nagorno Karabaj y sus consecuencias, incluyendo la limpieza étnica llevada a cabo por Azerbaiyán, no pasaron desapercibidas.
Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, enfatizó: “Existe el derecho a regresar, existe el derecho a respetar y proteger la propiedad” en referencia a la expulsión de armenios de Artsaj.

Armen Gevorgyan, miembro de la delegación de la Asamblea Nacional de Armenia ante la PACE, subrayó que uno de los principales obstáculos para un acuerdo justo entre Armenia y Azerbaiyán es la cuestión del regreso ilegal de prisioneros armenios. “El proceso de paz debe ser continuo”, afirmó Volker Türk, destacando los esfuerzos de las Naciones Unidas para encontrar soluciones dialogadas con ambas partes.
Gabrielus Landbergis, Ministro de Asuntos Exteriores de Lituania y presidente del Comité de Ministros del Consejo de Europa, expresó su pleno apoyo al proceso de paz entre Ereván y Bakú, enfatizando la importancia de la voluntad política al más alto nivel para resolver las relaciones y respetar la integridad territorial y la soberanía de ambos países.
Arusyak Julhakyan, delegada armenia, presentó los avances en el proceso de normalización de relaciones, calificando la demarcación de más de 12 kilómetros de frontera como un paso positivo. Sin embargo, alertó sobre nuevas condiciones impuestas por Azerbaiyán y la falta de respuesta a las propuestas de paz de Ereván, advirtiendo sobre posibles provocaciones azerbaiyanas.
Hayk Mamijanyan, miembro de la delegación armenia en la PACE, denunció la guerra de Azerbaiyán contra el patrimonio cultural armenio, mencionando la destrucción sistemática de monumentos históricos. “La destrucción del rico y antiguo patrimonio cultural armenio es una grave violación del derecho internacional y de los derechos humanos”, afirmó, citando ejemplos de vandalismo en iglesias y monasterios armenios.
La PACE adoptó la resolución “Sobre el cumplimiento de las obligaciones y compromisos asumidos por Armenia”, valorando el compromiso de Armenia con el desarrollo democrático y su continua implementación de reformas ambiciosas. La Asamblea destacó la importancia del diálogo y la reconciliación, expresando su apoyo al proceso de paz basado en el reconocimiento mutuo de la integridad territorial y el respeto a la soberanía.
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