
🚨 Fin de una era: se cerró el Grupo de Minsk. Pashinyan dijo que publicará los acuerdos secretos con Azerbaiyán. La paz puede depender de la luz sobre lo que se negoció. ⚖️ #NagornoKarabaj #Paz #Política
La organización de seguridad europea cerró oficialmente el mecanismo que por más de 30 años mediaba el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. La decisión derriba una estructura clave del proceso de paz en el Cáucaso. Ahora, muchos se preguntan si Armenia cumplirá su promesa: publicar los acuerdos negociados tras la guerra de 2020.
El viernes 1 de diciembre de 2025, la OSCE confirmó que cerró definitivamente el proceso de Minsk y todas las estructuras vinculadas, tras una decisión adoptada en su Consejo de Ministros el 1 de septiembre, luego de un pedido conjunto de Armenia y Azerbaiyán.
El comunicado oficial señaló que la conclusión de los procedimientos administrativos marca el fin del formato de mediación que existía desde 1992.
La medida se concretó tras la firma de una declaración en Washington el 8 de agosto de 2025 entre el primer ministro armenio y el presidente azerí.

El 12 de noviembre, el primer ministro Nikol Pashinyan declaró que, con la disolución “de jure” del Grupo de Minsk, Armenia podía liberar al público los materiales de negociación. Dijo que los proyectos y recomendaciones de 2016 —abril, junio, julio y agosto— “se harán públicos” para que todos conozcan lo que se negoció.
Esa promesa generó expectativa entre analistas, periodistas y la sociedad civil armenia, que reclaman claridad sobre los términos que se discutieron con Azerbaiyán y los mediadores internacionales.
El cese del Grupo de Minsk significa que desaparece el marco internacional reconocido durante décadas para mediar el conflicto de Nagorno-Karabaj. La OSCE señaló que todas sus decisiones previas quedan anuladas y que ya no existen estructuras oficiales de seguimiento, según informa
Para muchos, esto supone un giro drástico. Azerbaiyán celebró la medida como un “paso hacia la implementación práctica del acuerdo de paz”.
Pero en Armenia y en la diáspora hay fuertes advertencias. Organizaciones como ANCA cuestionan que la disolución llegue sin garantías de derechos humanos, liberación de prisioneros ni retorno de desplazados, y piden a la comunidad internacional mantenerse atenta.
Hoy la promesa existe. Pero publicarlos depende de muchos factores internos. Revelar los borradores implicaría exponer decisiones delicadas, acuerdos secretos, posiciones sensibles de Armenia y de terceros. También podría desencadenar presiones diplomáticas intensas.
Distintos sectores anticipan resistencia: algunos ven la publicación como un riesgo para la estabilidad interna. Otros creen que podría allanar el camino a un acuerdo final de paz, construyendo legitimidad.
Si Pashinyan cumple su palabra, esos documentos darán luz sobre lo que se discutió tras la guerra, los compromisos asumidos y las concesiones pactadas. Si no lo hace, podría interpretarse como un nuevo cierre sin transparencia.






