Acuerdo histórico de Armenia y Azerbaiyán en Dubái. Habrá un corredor que funcionará bajo control armenio, sin Rusia y con apoyo occidental

Armenia redefine en acuerdo histórico con Azerbaiyán en Dubái el mapa geopolítico del Cáucaso bajo la égida de Occidente. Por Klaus Lange Hazarian

Acuerdo histórico de Armenia y Azerbaiyán en Dubái. Habrá un corredor que funcionará bajo control armenio, sin Rusia y con apoyo occidental

🛤️🇦🇲 Armenia y Azerbaiyán cerca del acuerdo de paz. El corredor de Syunik será armenio, sin Rusia, y con respaldo de EE.UU. y los Emiratos. El Cáucaso Sur entra en una nueva era.

El acuerdo histórico de paz con Azerbaiyán se encaminó a firmarse en Dubái, mientras Pashinyan sepulta la extraterritorialidad, margina a Rusia y acerca a Armenia al sistema de seguridad occidental

La posibilidad de que Armenia y Azerbaiyán firmen un acuerdo de paz histórico dejó de ser una hipótesis diplomática para convertirse en un hecho inminente en la reunión en los Emiratos Árabes Unidos. Según múltiples fuentes, el acuerdo incluiría la apertura de un corredor de transporte a través de la provincia armenia de Syunik, lo que permitiría conectar el enclave azerbaiyano de Najicheván con el resto del territorio de Azerbaiyán. Pero el verdadero giro no está en el trazado logístico, sino en la arquitectura de poder que lo hará posible: el corredor será operado por actores occidentales, y no por Rusia. Con ello, Ereván pone fin a décadas de tutela geopolítica rusa y se inserta de lleno en la órbita euroatlántica.

Del chantaje extraterritorial al control soberano: la ofensiva diplomática de Pashinyan

Desde hace tres años, Bakú exige a Ereván la creación de un “corredor de Zangezur”, con garantías de extraterritorialidad, es decir, un tramo de paso sin control ni impuestos armenios. Bajo ese modelo, el territorio del sur de Armenia habría quedado en la práctica fuera de la jurisdicción del Estado armenio. Pero ese escenario cambió drásticamente. La parte armenia rechazó por completo la extraterritorialidad y, según fuentes oficiales, todos los ingresos por tránsito —aranceles, impuestos y peajes— serán recaudados por el tesoro armenio, consolidando así el principio de soberanía plena.

“Este corredor se construye bajo nuestras reglas, bajo nuestra autoridad y en nuestro suelo. No habrá excepciones. No hay cesión de soberanía”, dijo recientemente un funcionario del gobierno de Pashinyan bajo condición de anonimato.

Según analistas en Ereván, la clave del giro está en el diseño internacional del acuerdo. El tratado se firmará probablemente en Dubái, bajo el paraguas de la expansión de los llamados “Acuerdos de Abraham”, impulsados por Estados Unidos e Israel, y que buscan integrar a países árabes en un nuevo esquema de cooperación regional. En este marco, el corredor de Syunik funcionaría como arteria logística clave entre Asia Central, el Cáucaso, Turquía y Europa, con participación de corporaciones transnacionales y garantías occidentales.

Aliyev y la lógica de la inversión global

A pesar de sus habituales exabruptos nacionalistas, el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev no actúa solo como caudillo, sino como representante de intereses globales. El proyecto del corredor de Syunik no se limita al paso de camiones: incluye carreteras, ferrocarriles, gasoductos y oleoductos que conectarán Asia Central y el Caspio con el Mediterráneo. La inversión prevista para esta red supera los cientos de miles de millones de dólares, y su operación exige una garantía de estabilidad política absoluta.

Como advirtió un experto regional: “Los fondos de inversión, los bancos y las multinacionales no van a comprometer capital si el corredor depende de un país aliado de Rusia o expuesto a una rebelión interna. Lo que Aliyev ofreció es simple: ‘Denme el control y yo me hago cargo’. Pero Armenia fue más inteligente: ofreció control soberano, transparencia fiscal y garantías occidentales”.

El gran logro estratégico: dejar fuera a Rusia

El verdadero terremoto en este acuerdo no está en las rutas comerciales, sino en la exclusión de Rusia del nuevo diseño regional. Durante años, Moscú defendió el control de cualquier paso logístico en el Cáucaso sur, ya sea mediante tropas de paz, presencia aduanera o influencia indirecta. Pero esta vez, el Kremlin no consiguió ningún rol operativo ni de supervisión en el corredor de Syunik.

La victoria diplomática de Ereván tiene un alto costo interno: el gobierno de Nikol Pashinyan ha enfrentado amenazas de golpe de Estado, rebelión eclesiástica y presión militar desde Bakú, pero ha logrado resistir y consolidar un nuevo paradigma geopolítico. En palabras de un diplomático europeo en la región, “la decisión de dejar fuera a Rusia es una de las más audaces tomadas por Armenia desde su independencia. Va en contra de todo el sistema post-soviético. Y puede marcar el inicio de una nueva etapa”.

Acuerdo histórico Armenia Azerbaiyán Dubái
Acuerdo histórico de Armenia y Azerbaiyán en Dubái. Habrá un corredor que funcionará bajo control armenio, sin Rusia y con apoyo occidental

Un corredor que abre las puertas al Oeste… y también al Este

La paradoja del nuevo corredor de Syunik es que, al garantizar su operación bajo control armenio y supervisión occidental, abre también las puertas para que Turquía y Azerbaiyán se conviertan en corredores para Armenia. Con la normalización de relaciones en marcha, los puertos de Mersin (Turquía) y Bakú (Azerbaiyán) podrían convertirse en las principales vías de exportación de productos armenios, lo que permitiría multiplicar por diez el PBI de Armenia, según estimaciones de consultoras internacionales.

“Armenia ha pasado de ser un callejón sin salida a una intersección regional. Eso cambia todo el juego”, explicó un economista del grupo Renaissance Capital. Si el corredor se mantiene seguro y estable, Armenia podría sumarse a los flujos comerciales de China, Asia Central y Europa, con un rol activo y beneficios directos.

La debilidad rusa y la oportunidad geopolítica

Por supuesto, Moscú no se ha retirado voluntariamente. En el actual contexto, la capacidad rusa de sabotear el proceso sigue latente, a través de provocaciones militares, manipulación informativa o alianzas con sectores opositores internos. Pero la debilidad estructural del Kremlin tras la guerra en Ucrania, su ruptura con Azerbaiyán y su aislamiento global han reducido su margen de maniobra.

La estrategia de Armenia, en este marco, ha sido clara: aprovechar el interés occidental por aislar a Rusia del Cáucaso, la necesidad azerbaiyana de consolidar rutas comerciales y la crisis interna rusa para reposicionarse como un actor confiable, soberano y cooperativo en el tablero eurasiático. Como ironizó un diplomático de Bruselas: “Pashinyan hizo lo que parecía imposible: domar a Aliyev sin disparar, y dejar fuera a Putin sin guerra”.

Syunik ya no es una línea roja, ¿ será de conexión?

Lo que hasta hace poco era un escenario de guerra —Syunik—, se está transformando en un nodo logístico clave del siglo XXI. Armenia, con una mezcla de pragmatismo, riesgo político y visión estratégica, logró desactivar el chantaje extraterritorial de Azerbaiyán, excluir a Rusia del proyecto y acercarse como nunca antes al sistema occidental de seguridad y comercio.

El corredor aún no está en funcionamiento, pero ya está funcionando como símbolo: de una nueva Armenia, más conectada, más soberana y más libre. Y si el acuerdo se firma finalmente en Dubái, con participación de Israel, Emiratos, Estados Unidos y otros países árabes, será también una señal de que el Cáucaso está entrando en una nueva era: la era postrusa.

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