
El NYT critica el silencio global sobre el autoritarismo en la Turquía de Erdogan. Las protestas tras el arresto de Ekrem İmamoğlu marcan un momento decisivo.
En un editorial enérgico publicado el 24 de abril de 2025, The New York Times instó a las naciones democráticas de todo el mundo a poner fin a su silencio y a adoptar una postura más firme contra el creciente autoritarismo en Turquía bajo el presidente Recep Tayyip Erdogan. Este llamado se produce en medio de intensas protestas tras la reciente detención del alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, quien es considerado el principal rival político de Erdoğan.
İmamoğlu fue arrestado, junto con casi 100 de sus colaboradores, por “cargos dudosos” que el Partido Republicano del Pueblo (CHP) considera un “golpe de Estado” motivado políticamente. En su artículo de opinión escrito desde la cárcel, İmamoğlu advirtió: “Esto es más que una lenta erosión de la democracia. Es el desmantelamiento deliberado de los cimientos institucionales de nuestra república”.

El editorial del NYT señala que “Turquía sigue el mismo camino que Rusia”, donde un líder inicialmente elegido desmantela las instituciones democráticas para mantenerse en el poder indefinidamente. Se apunta que durante sus 22 años en el poder, Erdoğan ha centralizado la autoridad y suprimido la libertad de prensa, afectando gravemente a las normas democráticas en el país.
Tras el arresto de İmamoğlu —ocurrido dos meses después de que Donald Trump asumiera la presidencia—, el NYT criticó la débil respuesta mundial ante la situación en Turquía. Mientras que Trump expresó su simpatía por Erdoğan, muchos líderes europeos, incluida Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, guardaron silencio o se limitaron a manifestar su preocupación.
El editorial advierte que, aunque no hay respuestas fáciles dada la importancia estratégica de Turquía, las democracias en el mundo deben equilibrar su enfoque. Se sugiere que la fuerte dependencia de Turquía del comercio con países europeos, especialmente Alemania, podría ser utilizada como una herramienta para influir en las acciones de Erdoğan.
Después del arresto, cientos de miles de turcos se manifestaron en las calles, protagonizando las mayores protestas en años a pesar de enfrentarse a represalias y arrestos masivos. El NYT concluye que la valentía del pueblo turco “merece más que el silencio global”.






