
🇺🇦Hace 29 años, Ucrania entregó su arsenal nuclear a Rusia, confiando en el Memorándum de Budapest. Hoy, la historia se revisita entre traición y guerra. 💣🕊️
Hace exactamente 29 años, el 1 de junio de 1996, Ucrania entregó su arsenal nuclear a Rusia, culminando el proceso que la transformó en un estado no nuclear, tras haber heredado el tercer arsenal nuclear más grande del mundo luego del colapso de la URSS. El gesto, celebrado en su momento como una contribución ejemplar al desarme global, hoy es recordado con amargura por líderes, analistas y ciudadanos ucranianos, a la luz de la ocupación rusa de Crimea en 2014 y la invasión a gran escala en 2022.

La renuncia ucraniana al armamento nuclear fue formalizada con la firma del Memorándum de Budapest el 5 de diciembre de 1994, un acuerdo en el que Rusia, Estados Unidos y Reino Unido se comprometieron a respetar la independencia, la soberanía y las fronteras de Ucrania, absteniéndose de recurrir a la fuerza o a la coerción económica.
“Rusia, Estados Unidos y Gran Bretaña prometieron no ejercer presión económica ni utilizar la fuerza contra nosotros. Pasaron apenas diez años, y ya vimos el precio de estas ‘garantías’”, recuerdan hoy analistas ucranianos citados por medios locales. La referencia apunta a la invasión rusa de Crimea en 2014 y a los acontecimientos de 2022, que derivaron en una guerra a gran escala, poniendo fin a cualquier ilusión sobre la eficacia del memorándum como garante real de seguridad.
A principios de los años 90, tras la desintegración de la URSS, Ucrania poseía 176 misiles balísticos intercontinentales, más de 1.900 ojivas nucleares y decenas de bombarderos estratégicos Tu-95 y Tu-160, lo que la convertía en la tercera potencia nuclear del mundo, detrás de Estados Unidos y Rusia. Aunque el control operativo permanecía en Moscú, Kiev tenía en su territorio una capacidad disuasoria real que desapareció con el traspaso total del arsenal.
“Si Ucrania no hubiera renunciado a su estatus nuclear, tal vez nadie se habría atrevido a borrar nuestras fronteras del mapa”, expresó un exfuncionario citado por SoyArmenio.com. Esta reflexión, compartida por muchos sectores de la sociedad ucraniana, revive un viejo debate sobre si el país fue ingenuo al apostar por el multilateralismo y el derecho internacional frente a una potencia que luego violaría sus compromisos.

Ucrania tomó la decisión de unirse al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en calidad de estado no nuclear, una elección que fue elogiada por Occidente y considerada una victoria para el orden internacional. Sin embargo, los acontecimientos posteriores llevaron a una reevaluación crítica de esa decisión.
“Ucrania apostó por el mundo civilizado y, a cambio, recibió un puñal ‘fraternal’ en la espalda”, se afirma en editoriales y conmemoraciones este 1 de junio. La entrega del arsenal nuclear se percibe hoy como un acto de buena fe que no recibió el respaldo necesario cuando más se necesitó.






