
Turquía descubre 75.000 millones de m³ de gas en el Mar Negro, suficientes para 3,5 años de consumo doméstico. Clave para su estrategia de independencia energética.
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anunció este sábado el descubrimiento de 75 mil millones de metros cúbicos de gas natural en el Mar Negro, un hallazgo que podría cubrir las necesidades energéticas de los hogares turcos durante 3,5 años. Según declaró Erdogan, este yacimiento en el pozo Göktepe-3 representa un valor estimado de 30.000 millones de dólares y refuerza los planes de Ankara para reducir su dependencia de importaciones.
“Continuaremos nuestro camino sin descanso hasta lograr la independencia energética total de Turquía”, afirmó el mandatario durante un discurso transmitido a nivel nacional. El anuncio llega tras finalizar las operaciones de perforación en la cuenca del Mar Negro con el buque de última generación Abdulhamid Han, iniciadas el pasado 27 de marzo.
Turquía, que actualmente importa más del 90% de su energía, ha intensificado en los últimos años sus exploraciones en el Mar Negro y el Mediterráneo oriental. Este nuevo descubrimiento se suma a los 540.000 millones de metros cúbicos de gas identificados en 2020, aunque expertos advierten que la explotación comercial de estos recursos podría demorar años debido a desafíos técnicos y geopolíticos.
Erdogan destacó que el proyecto Göktepe-3 es parte de una estrategia para convertir al país en un hub energético regional, reduciendo costos para consumidores y empresas. Sin embargo, analistas consultados por SoyArmenio señalan que la infraestructura actual de Turquía aún es insuficiente para procesar volúmenes masivos de gas, requiriendo inversiones en plantas de licuefacción y redes de distribución.

El gobierno turco espera que estas reservas alivien la presión sobre su déficit comercial, agravado por la alta factura energética.
No obstante, el camino hacia la autosuficiencia enfrenta obstáculos: Sanciones internacionales sobre empresas turcas involucradas en perforaciones en aguas disputadas. Además, una tensión con Grecia y Chipre por derechos de exploración en el Mediterráneo oriental, sumado a la gran dependencia tecnológica de socios extranjeros para operaciones en aguas profundas.
Pese a esto, Erdogan mantiene un discurso optimista: “Ignoraremos las críticas y los obstáculos. Nuestra prioridad es garantizar energía accesible para cada ciudadano turco”.






