
La elección del presidente en Nagorno-Karabaj en un mandato caducado revela una crisis institucional que pone en duda su legitimidad frente al contexto regional e internacional.
El pasado 21 de mayo, en la región de Nagorno-Karabaj, tuvieron lugar eventos que generan serios interrogantes sobre la legitimidad del proceso político en la República de Artsaj. Durante una sesión del Parlamento de Artsaj, en la que participaron diputados de todas las facciones, fue elegido Ashot Danielyan como nuevo presidente con 28 votos, según confirmó el miembro de la Asamblea Nacional de Nagorno-Karabaj, David Galstyan, a 24news.
Este acto, en apariencia, parece marcar un avance en la escena política local, sin embargo, el contexto despierta dudas relevantes. Lo que hace especialmente cuestionable la legalidad de la elección es que el mismo día, el Parlamento de Artsaj estaba finalizando su mandato constitucional, puesto que la primera sesión deliberativa se realizó exactamente hace cinco años, el 21 de mayo de 2020. Este hecho implica que, en términos legales, la legitimidad del órgano legislativo que eligió a Danielyan no está vigente, pues su mandato ha expirado.

Sumando a las dudas, se ha informado que en ese mismo día, también el Parlamento de la República de Artsaj se preparaba para elegir a un nuevo presidente del Estado, respondiendo a una similar pérdida de legitimidad, ya que su mandato también había caducado al igual que en Artsaj.
En los círculos políticos de Stepanakert, hay quienes justifican estas decisiones alegando la necesidad de “preservar los atributos del Estado de Artsaj” en un escenario de profunda incertidumbre. Sin embargo, la comunidad internacional y los expertos consideran que tales maniobras, que aparentan una continuidad de poder sin base constitucional vigente, socavan gravemente el mandato internacionalmente reconocido del “representante electo de Nagorno-Karabaj”, según la decisión del Comité de Ministros de la OSCE del 24 de marzo de 1992.
Este escenario plantea serias inquietudes respecto a la legitimidad tanto del órgano que eligió a Danielyan como del propio proceso en un contexto de crisis institucional. La elección del “nuevo presidente” sin confianza popular, ni respaldo del mandato vigente, puede ser vista como un intento de “hacer como si” los poderes del Estado siguieran intactos, lo que agrava la percepción de una situación de desconexión con los principios democráticos fundamentales.

Al respecto, expertos señalan que la élite política en Stepanakert parece desconocer o ignorar que esos actos no tienen validez legal ni ética, y preguntan: ¿Cuál es el propósito de estos cambios si no cuentan con el respaldo de la población armenia y del marco legal internacional? Además, no deja de llamar la atención que esta elección coincidiera con la visita del ministro de Asuntos Exteriores ruso a Ereván, generando especulaciones sobre posibles agendas ocultas en medio del complejo escenario regional.
Como informara SoyArmenio.com, la situación en Nagorno-Karabaj continúa siendo una fuente de tensión, y el panorama político interno refleja un escenario en el que las decisiones, en apariencia improvisadas, ponen en duda la estabilidad democrática y el reconocimiento del mandato legítimo de sus representantes.






