
🚍 Ereván pone fin a los viajes gratuitos: hasta 15.000 drams de multa por no pagar el pasaje. El alcalde Avinyan lo llama “necesario”
La era de los viajes gratuitos en el transporte público de Ereván llega a su fin. Con 61 votos a favor, el Parlamento armenio aprobó la legislación promovida por el Ayuntamiento capitalino que establece multas de hasta AMD15.000 (unos US$40) para quienes evadan el pago del pasaje en la red de transporte público.
La medida ha generado una fuerte reacción tanto en la opinión pública como en el arco político opositor, que acusa al gobierno local de convertir a los ciudadanos en una “fuente de ingresos por penalizaciones”.
Desde febrero de 2025, el precio del pasaje se fijó en AMD150 (unos 40 centavos de dólar), tras un incremento desde los AMD100 anteriores. No obstante, según cifras oficiales, entre el 25 y el 30% de los pasajeros no paga, lo que representa una pérdida significativa para las finanzas del sistema.
El alcalde de Ereván, Tigran Avinyan, justificó la medida afirmando que el comportamiento evasivo de una minoría está poniendo en peligro los planes de modernización del transporte público. “Algunos ciudadanos pueden pensar que ha llegado la era de los paseos gratuitos. Queridos residentes, ese momento está llegando a su fin”, declaró el alcalde, subrayando que la “gran mayoría de los residentes paga sus tarifas de manera responsable”.

La multa también se aplicará a quienes utilicen tarjetas de otros usuarios, especialmente aquellas con beneficios sociales. En estos casos, la sanción será de AMD15.000, mientras que si un pasajero posee un boleto válido pero no lo valida correctamente, enfrentará una penalización menor de AMD3.000. La ley especifica que no habrá multas en casos de fallos técnicos, un problema frecuente en los validadores electrónicos según los propios usuarios.
La normativa llega seis meses después de la introducción del sistema de boletaje unificado, parte central de la reforma del transporte impulsada por la municipalidad. El nuevo esquema reemplazó los antiguos “marshrutkas” por autobuses modernos y trolebuses, aunque el recorte en ingresos ha obligado a reducir las compras planificadas: al menos 15 de los 45 trolebuses previstos para este año no podrán adquirirse, y hay incertidumbre sobre la compra de 250 autobuses eléctricos adicionales.
Desde la oposición, el diputado Tadevos Avetisyan denunció que “el proyecto de ley designa a los ciudadanos como fuente de multas”. Por su parte, Artur Khachatryan criticó la reforma por “haber fallado en su ejecución” y sostuvo que el aumento de tarifas combinado con las sanciones refleja una política “ineficiente y punitiva”.
Las críticas se intensificaron al recordarse que en 2018, tras la llamada “Revolución de Terciopelo”, el actual primer ministro Nikol Pashinyan había declarado que “un ciudadano no es un objetivo de multas”. Desde entonces, el oficialismo ha sido acusado de traicionar ese principio con medidas como la actual.
El jefe de la bancada oficialista, Hayk Konjoryan, respondió que el espíritu de aquella frase sigue vigente, pero que el contexto ha cambiado:
“Lo que se condenaba entonces era un sistema pensado para extorsionar, no para prevenir violaciones. Hoy hablamos de garantizar la sostenibilidad de un servicio público”.






