
🚨 Nuevo escándalo: acusan a Serzh Sargsyan de sobornos millonarios y negocios ilegales mientras era presidente. El caso fue enviado al Tribunal Anticorrupción de Armenia. ¿Se acabó la impunidad?
El ex presidente de Armenia, Serzh Sargsyan, enfrenta una nueva y grave acusación penal por corrupción y participación ilegal en actividades empresariales. Según el Comité Anticorrupción de la República de Armenia, la investigación preliminar demostró que entre los años 2000 y 2018, mientras ocupaba sucesivamente los cargos de ministro de Defensa, primer ministro y presidente, Sargsyan dirigió indirectamente estructuras comerciales privadas, obteniendo beneficios ilegales por medio de familiares y socios cercanos.
El exmandatario habría organizado una red empresarial a través de familiares y aliados para monopolizar el mercado de combustibles y desviar fondos de inversiones extranjeras
La acusación sostiene que Sargsyan instruyó la creación de una empresa mixta entre el empresario M. B. y dos compañías rusas registradas en Chipre, con el objetivo de desarrollar una fábrica de betún en la aldea de Surenavan, provincia de Ararat. Aunque el proyecto se presentó como una iniciativa de inversión extranjera, las autoridades descubrieron que estaba bajo control directo del entonces mandatario. El 50% de las acciones se asignaron formalmente a M. B. y el otro 50% a las empresas rusas, pero Sargsyan era el beneficiario real, operando tras bambalinas.

El expediente judicial detalla que, en 2008, el entonces presidente exigió a M. B. transferir el 22,5% de su participación en la empresa como soborno a una sociedad registrada a nombre del sobrino de Sargsyan y del hijo del segundo presidente de Armenia, Robert Kocharyan. La transferencia se disfrazó como una venta comercial pero, según los fiscales, fue una exacción encubierta de tipo mafioso.
Tras el fracaso del proyecto en 2013, Sargsyan orquestó una operación para devolver la inversión a los socios rusos, instruyendo a su allegado a tomar un préstamo de 14 millones de dólares en un banco bajo control político. Posteriormente, reestructuró los activos del grupo, que incluían 23 estaciones de servicio, depósitos de petróleo y la fábrica de betún, bajo una nueva empresa operada por su hijo.
El 22 de agosto de 2015, esa compañía —vinculada directamente a la familia Sargsyan— compró la totalidad de las acciones por 40 millones de dólares, lo que, de facto, le otorgó un monopolio sobre la importación de combustibles en el país. No conforme con eso, Sargsyan volvió a exigir otro pago ilegal de 6 millones de dólares a M. B., por la participación previamente transferida. Este pago también fue encubierto mediante un contrato de préstamo ficticio, según los documentos presentados ante el tribunal.
El Comité Anticorrupción de Armenia finalizó la investigación y presentó los cargos ante el Tribunal Anticorrupción de la RA, acusando formalmente a Serzh Sargsyan de haber aceptado sobornos a gran escala y de haber violado la prohibición legal de ejercer actividad empresarial mientras ocupaba cargos públicos.
Este no es el primer caso judicial contra Sargsyan, quien ya enfrenta otros procesos por malversación y abuso de poder, aunque hasta el momento no ha sido condenado. Sin embargo, esta nueva causa presenta elementos inéditos, como la reconstrucción documental del esquema societario, el uso de instituciones financieras controladas políticamente, y la implicación directa de miembros de dos familias presidenciales.
El juicio será observado con atención tanto por la comunidad internacional como por la sociedad civil armenia, que ha exigido reiteradamente que se rompa el ciclo de impunidad de las élites políticas.






