
📺🇦🇲 Alen Simonyan rompe el silencio: acusa a los canales rusos de injerencia y amenaza con cortar su transmisión en Armenia. “Esto debe parar, o lo haremos nosotros”.
En un gesto sin precedentes en la historia reciente de las relaciones entre Armenia y Rusia, el presidente del Parlamento armenio, Alen Simonyan, declaró este lunes que su país debe debatir seriamente cortar la transmisión de los canales de televisión rusos en territorio nacional. Las palabras del alto funcionario, publicadas en su canal oficial de Telegram, generaron un fuerte revuelo político en Moscú.
“No hay necesidad de buscar culpables: simplemente enciendan la televisión“, lanzó Simonyan en un duro mensaje dirigido a la clase política rusa. Según el funcionario, son los propios medios estatales de Rusia quienes se han encargado de minar la relación bilateral, con constantes ataques verbales, injerencia política y discursos que ponen en duda incluso la existencia del Estado armenio.
Simonyan detalló que los canales estatales rusos —como Rossiya 1, NTV y Channel One— “insultan a las autoridades electas de Armenia con obscenidades”, “llaman a protestas antigubernamentales” e incluso “cuestionan la integridad de la República de Armenia”. A su juicio, esta campaña sistemática no puede considerarse un mero ejercicio periodístico, sino un intento directo de subvertir el orden constitucional armenio desde el exterior.
“¿Qué dirían ustedes si desde la televisión armenia insultáramos al presidente ruso, cuestionáramos la unidad territorial de Rusia o criticáramos la actuación de su ejército?”, preguntó Simonyan a sus colegas rusos, en un tono que pone fin a los eufemismos.

La declaración de Simonyan coincide con un contexto de ruptura creciente entre Ereván y Moscú, tras años de frustración acumulada por parte del gobierno del primer ministro Nikol Pashinyan, quien acusa a Rusia de inacción y manipulación durante la crisis de Artsaj, la retirada del contingente de paz ruso y las tensiones con Azerbaiyán.
En este nuevo escenario, Armenia ha dado señales claras de que ya no tolerará injerencias mediáticas. La amenaza de cortar la señal de los canales rusos no es simbólica: de implementarse, podría representar un cambio histórico en la orientación informativa del país, cuyo espectro televisivo ha estado dominado durante décadas por contenidos provenientes del Kremlin.
Para los observadores regionales, lo que está ocurriendo es más que un roce diplomático. La influencia de los medios rusos en Armenia ha sido clave para mantener el relato pro-Kremlin en una sociedad que, desde 2020, ha comenzado a cuestionar seriamente los beneficios de su relación asimétrica con Moscú.
Los contenidos emitidos desde Rusia, que hasta hace poco eran vistos con indiferencia, ahora son percibidos como herramientas de presión política y desinformación, utilizadas para desacreditar al gobierno reformista de Pashinyan y alentar una vuelta al statu quo prorruso.
Simonyan lo dijo sin rodeos: “Esto debe parar. O lo paran ustedes, o lo haremos nosotros”. Esta frase resume la nueva postura soberanista de Armenia frente a su aliado histórico. Ya no se trata solamente de defender la política exterior o la seguridad nacional. Se trata también de proteger el espacio informativo y el derecho a una soberanía comunicacional.
En un momento en que Rusia atraviesa una crisis en sus relaciones con Azerbaiyán, y se cuestiona su rol regional tras la retirada de Artsaj, la pérdida de influencia en Armenia —incluso en el terreno simbólico de la televisión— sería otro golpe geopolítico de alto impacto para el Kremlin.






