
🗺️ Armenia fortalece su soberanía con demarcación fronteriza, afirma viceprimer ministro. Proceso avanza de norte a sur, aunque persisten desafíos. ¿Puede esta medida reducir tensiones con Azerbaiyán?
El proceso de delimitación de fronteras entre Armenia y Azerbaiyán avanza como un mecanismo clave para consolidar la seguridad nacional, según declaró el viceprimer ministro armenio Mher Grigoryan durante un encuentro con periodistas en Aparan. Las palabras del alto funcionario surgen en un contexto de tensiones persistentes entre ambos países tras el conflicto de Nagorno-Karabaj.
Grigoryan enfatizó que “al demarcar la frontera con Azerbaiyán, fortalecemos nuestra soberanía y reducimos la vulnerabilidad”, señalando que el proceso se extenderá desde el límite tripartito con Georgia hasta la frontera con Irán. El funcionario expresó confianza en que la implementación seguirá los protocolos establecidos, descartando riesgos inmediatos en el procedimiento.
El viceprimer ministro aclaró que la firma de un tratado de paz y la demarcación fronteriza son procesos paralelos pero independientes, negando que uno sea condición para el otro. Esta postura refleja la estrategia de Ereván de abordar ambos temas de manera simultánea sin conceder ventajas negociadoras a Bakú.
Las comisiones bilaterales lograron un acuerdo significativo el pasado 16 de enero, estableciendo como prioridad el trazado fronterizo en el sector norte, específicamente en la zona donde convergen las fronteras de Armenia, Azerbaiyán y Georgia. El trabajo avanzará progresivamente hacia el sur hasta alcanzar el límite con Irán.
Sin embargo, Grigoryan indicó que aún no está definida la fecha para la próxima ronda de negociaciones, lo que sugiere posibles discrepancias en el ritmo del proceso. Este aspecto resulta particularmente sensible tras los recientes incidentes en la región de Syunik, donde tropas azeríes han realizado movimientos controvertidos cerca de áreas habitadas por civiles armenios.

La demarcación se produce en un escenario complejo, donde en los enclaves las comunidades armenias temen quedar aisladas en territorios que podrían ser asignados a Azerbaiyán. a su vez, el corredor de Syunik, vital para la conectividad regional, sigue siendo un punto de fricción por la seguridad energética. Tanto Rusia como Occidente monitorean el proceso, con visiones divergentes sobre su implementación
Expertos consultados por Armenpress subrayan que, si bien el trazado formal de fronteras puede reducir tensiones a largo plazo, el riesgo de enfrentamientos localizados persiste mientras no se resuelvan disputas territoriales pendientes.
El gobierno armenio mantiene que el proceso debe basarse en cartografía soviética y acuerdos históricos, aunque Azerbaiyán ha insistido en ajustes que reflejen cambios demográficos recientes. La comunidad internacional, por su parte, ha llamado a ambas partes a abstenerse de acciones unilaterales que puedan desestabilizar la región.
Mientras las comisiones técnicas continúan su trabajo, la vigilancia ciudadana y el monitoreo internacional se perfilan como elementos clave para garantizar que la demarcación no genere nuevos focos de conflicto en esta volátil región del Cáucaso Sur.






