
🇦🇲⚖️¿Paz histórica o riesgo soberano? El acuerdo tripartito entre Armenia y Azerbaiyán firmado en Estados Unidos recibió el apoyo internacional, aunque la diáspora armenia y la oposición temen pérdida de Syunik ante influencia turco-azerbaiyana. #Syunik #Cáucaso #Geopolítica
El acuerdo tripartito firmado en Washington el 8 de agosto entre Armenia y Azerbaiyán, con mediación del presidente de Estados Unidos Donald Trump, ha sido recibido como un “avance histórico” por gran parte de la comunidad internacional. Sin embargo, dentro de Armenia y en la diáspora persisten voces que lo consideran una concesión peligrosa que podría comprometer la soberanía del país, especialmente sobre la estratégica provincia de Syunik.
“Durante mucho tiempo, 35 años, lucharon. Y ahora son amigos y lo seguirán siendo por mucho tiempo”, celebró Trump al anunciar el pacto en la Casa Blanca junto a Nikol Pashinyan e Ilham Aliyev. El texto busca normalizar relaciones, abrir fronteras y activar proyectos de transporte bajo el marco de la Declaración de Almaty (1991).

La Declaración Trilateral ha recibido el respaldo de actores clave. Estados Unidos lo presenta como un logro de su diplomacia. Francia propone disolver el Grupo de Minsk de la OSCE, mientras Turquía lo celebra como un paso hacia la paz duradera. La Unión Europea ofrece inversiones para mejorar la conectividad regional y países como Arabia Saudita, Kazajistán, Georgia e incluso Irán han manifestado su apoyo, aunque este último con cautela ante “riesgos de injerencia externa” cerca de sus fronteras.
El presidente Donald Trump actuó como testigo y calificó el acuerdo como “histórico”, destacando el fin de 35 años de conflicto y el inicio de una nueva era de amistad entre ambos países.
Celebró el acuerdo y anunció su apoyo a la disolución del Grupo de Minsk de la OSCE. Destacó que la normalización de relaciones debe basarse en la integridad territorial y soberanía de ambos países, en línea con la Declaración de Almaty (1991). Prometió seguir apoyando el proceso en el marco de la Comunidad Política Europea.
El Ministerio de Exteriores turco aplaudió el avance hacia una paz duradera y agradeció el papel de EE.UU. Reafirmó su apoyo incondicional a Azerbaiyán y su compromiso con la paz y prosperidad en el Cáucaso Sur.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, celebraron el acuerdo. La UE se mostró dispuesta a invertir en proyectos de transporte para facilitar la conectividad regional.
El presidente Kassym-Jomart Tokayev lo calificó como un “logro histórico” y recordó el papel de Almaty como sede de negociaciones previas. Reconoció la mediación clave de Donald Trump.
El primer ministro Irakli Kobajidze celebró el “momento histórico” y felicitó a Trump, Aliyev y Pashinyan. Reafirmó el compromiso de Georgia con la paz y cooperación regional.
Aunque apoyó el acuerdo como un paso hacia la paz, advirtió sobre los riesgos de la injerencia externa cerca de sus fronteras. Propuso fortalecer la cooperación regional mediante el formato “3+3” (Armenia, Azerbaiyán, Georgia + Rusia, Turquía, Irán).
El ministro de Exteriores, David Lammy, felicitó a ambos países por los “audaces pasos” y agradeció el papel de EE.UU. Ofreció el apoyo británico para consolidar la paz en la región.
El Ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Takeshi Iwaya, duijo que su país “acoge con satisfacción ” la firma del compromiso para lograr la paz y que Japón valora altamente los esfuerzos de mediación de EE. UU., incluyendo los encabezados por el presidente Trump.

Aunque el acuerdo entre Armenia, Azerbaiyán y EE.UU. ha recibido apoyo internacional, también ha generado fuertes críticas, especialmente desde sectores armenios, analistas geopolíticos y algunos exfuncionarios, quienes argumentan que el pacto compromete la soberanía de Armenia, beneficia desproporcionadamente a Azerbaiyán y consolida la influencia turco-azerbaiyana en la región.
Critican que el acuerdo retrasa el retorno de los armenios desplazados de Nagorno-Karabaj (Artsaj) y no garantiza la protección de prisioneros de guerra armenios ni del patrimonio cultural armenio en la región.
Denuncian que EE.UU. administrará el “Corredor Zangezur” (sur de Armenia), lo que consideran una pérdida de soberanía.
Acusa al gobierno armenio de “palestinizar” Armenia, convirtiéndola en un territorio fragmentado y controlado por fuerzas externas.
Advierte que el acuerdo consolida el dominio turco-azerbaiyano, dejando a Armenia rodeada de puestos de control enemigos.
Critica que el gobierno de Pashinyan permita que Armenia se convierta en una base militar y corredor logístico para intereses extranjeros, una ruta de tráfico de drogas y lavado de dinero (con complicidad estatal, según él) y un laboratorio de experimentación social que debilita la identidad nacional.
Denuncia que el “Corredor Zangezur” (TRIPP, Trump’s International Peace and Prosperity Route) socava la soberanía armenia. “No importa si lo administra EE.UU. o un tercero: Armenia está cediendo control sobre su territorio”.
Critica que el acuerdo legitima las exigencias de Azerbaiyán, en lugar de rechazarlas. Recuerda que Irán ya advirtió que no tolerará presencia extranjera en Syunik (sur de Armenia).
Propone que, si Azerbaiyán exige un corredor en Armenia, Armenia debería exigir uno similar en Azerbaiyán (principio de reciprocidad).
Acusa a Pashinyan de convertir a Armenia en un “Estado vasallo” de Turquía y Azerbaiyán. Advierte que Aliyev solo incrementará sus exigencias tras este acuerdo.
Recuerda el fracaso histórico de EE.UU. como garante (como en 1919 con el Tratado de Sèvres, que nunca se cumplió). “No quiero que la Armenia de Trump repita el destino de la Armenia de Woodrow Wilson”.






