Nagorno-Karabaj: Ashot Danielyan exige salvar al Grupo de Minsk de la OSCE frente al acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán

SoyArmenioArtsaj6 months ago

🕊️🇦🇲🇦🇿 El presidente del Parlamento de Nagorno-Karabaj, Ashot Danielyan, pide a la OSCE y a Rusia salvar al Grupo de Minsk. 👉 Denuncia que 150.000 desplazados armenios quedarían sin voz. ¿Defensa de derechos o jugada de Rusia? #Karabaj #OSCE #Armenia #Azerbaiyán

El presidente del Parlamento de Nagorno-Karabaj, Ashot Danielyan, lanzó un fuerte llamamiento a los Estados miembros de la OSCE para que impidan la disolución del Grupo de Minsk, el histórico mecanismo de mediación en el conflicto armenio-azerbaiyano. La declaración, publicada en la página de la Sede de Información de Artsaj, denuncia que la decisión de Ereván y Bakú de dar por cerrado el mandato del Grupo “ignora los derechos de 150.000 desplazados armenios de Karabaj”.

La intervención de Danielyan ocurre en un momento crucial, cuando Armenia y Azerbaiyán, bajo el auspicio de Washington, han pactado un principio de acuerdo de paz cuya firma se prevé en los próximos meses. Para muchos analistas, el gesto del dirigente de Artsaj busca principalmente presionar a Rusia, uno de los copresidentes del Grupo junto con Estados Unidos y Francia, para que bloquee el proceso.

Una voz desde el exilio: “Ignoran nuestra voz”

En el texto del llamamiento, Danielyan afirma:
En nombre de los 150.000 armenios de Nagorno-Karabaj, hombres, mujeres y niños, que han sido desplazados forzosamente de su patria ancestral, nos dirigimos a usted con profunda alarma y preocupación ante la reciente solicitud unilateral de Armenia y Azerbaiyán de poner fin al mandato del Grupo de Minsk de la OSCE.

El dirigente denuncia que “disolver este mecanismo sin consultar a los representantes electos del pueblo para el que fue creado significa ignorar nuestra voz y rechazar nuestro papel en el proceso”.

nagorno-karabaj osce
Exigen a la OSCE impedir la disolución del Grupo de Minsk, alegando que se ignoran los derechos de los desplazados de Nagorno-Karabaj

El legado del Grupo de Minsk

Creado en 1994 tras la Cumbre de Budapest y con un mandato aprobado en 1995, el Grupo de Minsk de la OSCE fue durante décadas el único foro internacional con legitimidad para negociar una solución al conflicto de Nagorno-Karabaj. Copresidido por Rusia, Estados Unidos y Francia, representó una arena donde las partes podían, al menos en teoría, equilibrar intereses bajo mediación internacional.

Su irrelevancia se aceleró tras la Segunda Guerra de Karabaj en 2020, cuando Azerbaiyán recuperó la mayor parte de los territorios, y el proceso diplomático se desplazó hacia canales bilaterales respaldados por potencias regionales y, más recientemente, por Washington y Bruselas.

Derechos humanos frente a la geopolítica

En su carta, Danielyan insiste en que la disolución del Grupo sería un acto de legitimación de la “limpieza étnica” contra la población armenia de Karabaj:
Cualquier decisión de legitimar las consecuencias de la limpieza étnica llevada a cabo por Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj y de considerar el conflicto resuelto de esta manera dejará una huella indeleble y sangrienta en la historia, la autoridad y la integridad de la OSCE.

Sin embargo, el mensaje también tiene una clara lectura política: mientras Ereván busca cerrar un ciclo de hostilidades con Bakú, Danielyan apela directamente a Rusia para preservar un espacio de influencia en el tablero diplomático.

¿Un obstáculo al proceso de paz?

El trasfondo es evidente. El llamamiento de Danielyan no solo responde al dolor de los desplazados, sino también a una estrategia de supervivencia política. Para muchos en Armenia, la apelación a Moscú refleja una postura que, en lugar de facilitar la paz, busca reabrir un marco multilateral que Rusia podría instrumentalizar para entorpecer la firma del acuerdo de paz armenio-azerbaiyano alcanzado en Washington el 8 de agosto.

Así, mientras la comunidad internacional intenta dar por cerrado uno de los conflictos más prolongados del espacio postsoviético, los líderes desplazados de Karabaj pugnan por mantener viva una plataforma que les otorgaba voz en el escenario internacional.

El dilema es claro: ¿se trata de la defensa legítima de los derechos de los 150.000 desplazados o de una maniobra política que puede poner en riesgo un proceso de paz largamente esperado?

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