
La iniciativa My Forest Armenia plantará 50.000 árboles cerca del lago Sevan para combatir la deforestación y mejorar el equilibrio ecológico del país.
Armenia enfrenta graves desafíos ecológicos debido a la escasez de zonas boscosas, lo que impacta tanto el medio ambiente como el desarrollo económico y social del país. En este contexto, la iniciativa My Forest Armenia, liderada por André Gumushjian, busca plantar 50.000 árboles cerca del lago Sevan.
Siendo una región con un clima seco, Armenia depende en gran medida de los bosques para garantizar el suministro de agua, la fertilidad del suelo y el equilibrio climático. “El papel clave de los bosques es más de lo que podemos imaginar. El 75% del agua que utilizamos en todo el mundo proviene de los bosques, y en Armenia, el 55% del agua depende de ellos“, afirmó Gumushjian.
Más allá del agua, los bosques también son fundamentales para la agricultura. “Los bosques regulan las precipitaciones, vitales para nuestros cultivos. Sin bosques, no sólo perderemos agua, sino que también pondremos en riesgo nuestro suministro de alimentos”, destacó. Además, enfatizó el papel humano en la deforestación: “Cada litro de gasolina que utilizamos produce 2,3 kg de CO₂. Nuestra tarea es reflexionar sobre nuestro impacto y encontrar formas de reducirlo o compensarlo”.
Los bosques no sólo benefician el medio ambiente, sino también a las comunidades locales. “Aproximadamente el 80% de los fondos que recaudamos se invierten directamente en trabajo, ayudando a personas de zonas rurales remotas”, explicó Gumushjian. Además, estos bosques generarán nuevas oportunidades económicas en el futuro, incluyendo la recolección de frutos, la apicultura, el ecoturismo y el desarrollo de rutas turísticas.

A pesar de su impacto positivo, My Forest Armenia enfrenta diversos desafíos, como la financiación, la selección de tierras y la legislación. “Era difícil encontrar tierras, ya que la mayoría de los territorios de Armenia se utilizan para agricultura o pastoreo“, mencionó el fundador. Además, la legislación actual no está completamente alineada con los objetivos de la organización. “Las áreas forestales son en su mayoría propiedad del Estado o de comunidades, lo que limita nuestras operaciones”.
A pesar de estos obstáculos, My Forest Armenia ha logrado establecer alianzas internacionales. Con el respaldo del gobierno suizo, se invertirán 800.000 francos suizos en cuatro años, y en 2026 se lanzará otro gran proyecto con el Fondo Verde para el Clima.
Uno de los proyectos más recientes es el “Bosque Armenio Armenia-Bélgica”, cerca del lago Sevan, financiado por la diáspora armenia en Bélgica. Este plan contempla la plantación de 50.000 árboles en la región.
Actualmente, la cobertura forestal en Armenia es de solo 9%, muy por debajo de países vecinos como Georgia (39%), Turquía (23%) o Francia (31%). “Los bosques no son sólo una preocupación ecológica, sino una cuestión de seguridad nacional. Sin bosques, no podemos garantizar el futuro de nuestro país”, advirtió Gumushjian.
Desde su creación, My Forest Armenia ha plantado 2,35 millones de árboles, transformando 750 hectáreas en nuevos bosques. La organización sigue incentivando la participación ciudadana y las donaciones para continuar con su misión.






