
Cada vez que Pashinyan exige a Rusia cumpla compromisos políticos, desde Moscú lo critican con ironía y los opositores piden su cabeza. ¿Cuánto más seguirá este juego?, pregunta Klaus Lange Hazarian
Cada vez que Pashinyan exige a Rusia cumpla compromisos políticos, desde Moscú lo critican con ironía y los opositores piden su cabeza. ¿Cuánto más seguirá este juego?.
Rusia criticó el miércoles al primer ministro Nikol Pashinyan cuestionara la presencia de las fuerzas de paz en Nagorno Karabaj al afirmar que Moscú redujo su participación en las conversaciones de paz entre Armenia y Azerbaiyán debido a la guerra en Ucrania.
Hablando en una conferencia de prensa el 25 de julio en Ereván, Pashinyan dijo que la Unión Europea y especialmente Estados Unidos desempeñaron últimamente un papel mas fuerte en los esfuerzos internacionales para poner fin al conflicto de Karabaj. Dijo que debido a “los acontecimientos en Ucrania”, los rusos no pudieron invertir tanta “energía y tiempo” en la mediación de conflictos como lo hacían antes.
Pashinyan también sugirió que un diálogo “productivo” entre el gobierno de Azerbaiyán y el liderazgo de Karabaj podría conducir a la retirada del contingente ruso de mantenimiento de la paz de la región poblada por armenios.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia se enfadó con los comentarios de Pashinyan y dijo que están “desprovistos de cualquier base fáctica”. Su portavoz, Maria Zakharova, argumentó, en particular, que en los últimos meses Moscú organizó “una serie completa” de conversaciones armenio-azerbaiyanas de alto nivel, incluida la reunión del 25 de mayo de Pashinyan con el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev organizada por el presidente ruso Vladimir Putin.
Es de recordar que ninguna de las acciones respaldadas por Moscú funcionaron para Armenia, solo para Bakú. Y eso que Armenia es la aliada de Moscú y Bakú de la OTAN.

Zakharova también denunció el comentario “incomprensible” de Pashinyan sobre el posible fin de la presencia militar rusa en Karabaj.
“Desafortunadamente, podemos ver que a menudo los representantes del liderazgo de Armenia adoptan una posición equívoca, por así decirlo, sobre una serie de cuestiones clave. Por lo tanto, no queremos ver ninguna ambigüedad en este puntaje porque los malabarismos con las palabras no terminan bien”.
“Y, en términos generales, después de que los líderes armenios reconocieron a Nagorno-Karabaj como territorio de Azerbaiyán, cualquier queja de que Rusia no está haciendo los esfuerzos suficientes parece aún más inapropiada”, agregó Zakharova, justificando la inacción rusa, incluso la de antes de la declaración de Pashinyan.
El gobierno armenio no reaccionó a las críticas que destacan la creciente fricción entre Armenia y Rusia que plantea dudas sobre el futuro de su tradicionalmente estrecha relación. Pashinyan ya entendió que no tiene nada que decirle a una vocera rusa, sobre todo cuando su jefe, el canciller Lavrov, la desacredita cuando hace conferencias diciendo exactamente lo contrario.
Esta es la versión rusa del palo y la zanahoria.
Las tensiones explotaron esta semana por lo que Ereván considera una falta de apoyo ruso a Armenia en el conflicto con Azerbaiyán. Enviaron camiones con ayuda humanitaria para que los pasen a Karabaj y Moscú dice que no lo hará porque Azerbaiyán tiene razón de quejarse de que no lo coordinaron antes.
En particular, Pashinyan y otros líderes armenios venían criticando a las fuerzas de paz rusas por no poner fin al bloqueo paralizante del corredor de Lachin por parte de Azerbaiyán y considerarlas funcionales a los azeríes, después de ver un video en que soldados rusos ayudaban a los azerbaiyanos a poner banderas en territorio armenio.

La administración de Pashinyan también enfureció a Moscú con sus planes de ratificar el tratado fundacional de la Corte Penal Internacional (CPI) que emitió una orden de arresto contra Putin a principios de este año. Un alto legislador ruso advirtió a fines del mes pasado que la ratificación por parte del parlamento armenio del llamado Estatuto de Roma causaría “un daño significativo a las relaciones ruso-armenias”.
A lo que Pashinyan contestó que le extrañaba que Moscú pensar que Ereván podría hacer algo así, sabiendo que ratificar ese tratado era una forma de denunciar internacionalmente las violaciones a los derechos humanos que hace día a día Azerbaiyán. Así que, ¿estaba Moscú pagando algún favor a Bakú?
Esta claro que Moscú y sus partidos opositores locales, que gobernaron y entregaron todas las empresas estatales armenias a capitales rusos en los últimos treinta años, desean a toda costa volver al poder. Y Pashinyan se los impide. Pero no por mucho tiempo más, parece.






