
⚖️ En Armenia la negación del Holocausto es delito desde 2003. Mein Kampf se vende desde 2014, como en otros países. Manukyan manipuló en el Parlamento.
Durante el debate parlamentario sobre la criminalización de la negación del Genocidio Armenio, el diputado Gegham Manukyan, del bloque “Hayastan”, acusó al gobierno de permitir “propaganda antisemita y justificadora del Holocausto”. Como prueba, señaló la venta de Mein Kampf de Adolf Hitler en librerías de Ereván.
Sin embargo, la verificación de FIP.am desmintió sus palabras. La traducción al armenio se publicó en 2014, mucho antes del actual gobierno. En aquel momento, la prensa local informó que el libro estaba disponible libremente en librerías. Incluso en 2017, el escritor Vahe Baginyan declaró que “Mein Kampf es uno de los títulos más demandados en Armenia”.
Mein Kampf fue escrito en los años 1925 y 1926. Sirvió como base ideológica del nazismo y luego como herramienta de propaganda, lo que lo convirtió en símbolo del odio racial y la planificación del genocidio judío.
Aun así, el libro circula en decenas de países, incluso en aquellos que penalizan la negación del Holocausto. En 2016, el Instituto de Historia Contemporánea de Alemania lo reeditó con anotaciones críticas. En 2018 apareció en neerlandés con fines académicos, y en 2021 en francés. En Estados Unidos, según Newsweek, estuvo disponible en Amazon, Walmart y Barnes & Noble hasta 2020, cuando fue retirado tras campañas de organizaciones judías.
La versión anotada sigue vendiéndose en línea por unos 12 dólares. Esto demuestra que la accesibilidad de la obra no implica justificar el Holocausto ni permitir su negación.

Desde 2003, el Código Penal de Armenia castiga con multas o cárcel la negación de genocidios y crímenes contra la humanidad, incluido el Holocausto. El artículo 136, vigente desde 2022, especifica que la sanción aplica cuando la negación busca incitar odio, discriminación o violencia.
El caso de Mein Kampf no encaja en esa tipificación, ya que fue escrito veinte años antes del Holocausto. Por lo tanto, el Estado no puede prohibir su publicación o venta bajo la legislación vigente.
En conclusión, las acusaciones de Manukyan son manipulativas: la disponibilidad del libro en Armenia no significa que el gobierno actual permita discursos negacionistas o antisemitas.






