Las icónicas “Manos de la Amistad” de Ereván esconden una historia que conecta a Cuba, Italia y Armenia tallada en mármol de Carrara

Las Manos de la Amistad: de las oraciones de una dictadora cubana a un parque en Ereván

Las icónicas “Manos de la Amistad” de Ereván esconden una historia que conecta a Cuba, Italia y Armenia tallada en mármol de Carrara

👐🇦🇲 ¿Sabías que las “Manos de la Amistad” de Ereván nacieron de una promesa desesperada de la esposa de Batista durante la dictadura cubana? Mármol, revolución y arte conectan a Cuba, Italia y Armenia. #Ereván #HistoriaReal #CubaArmeniaCarrara

Una de las esculturas más icónicas de Ereván, ubicada en el parque circular junto a la estación de metro Juventud, guarda una historia sorprendente que conecta a Cuba, Italia y Armenia. Se trata de las “Manos de la Amistad”, dos enormes manos de mármol blanco que nacieron como un voto desesperado de la esposa del dictador Fulgencio Batista y terminaron en la capital armenia como símbolo de unión entre pueblos.

manos amistad Ereván
Marta y Fulgencio Battista

Un dictador acorralado y una promesa al cielo

En septiembre de 1950, mientras Cuba hervía bajo el régimen autoritario de Batista, un grupo de jóvenes revolucionarios intentó asesinarlo. El atentado ocurrió ante los ojos de Marta Fernández, esposa del dictador, quien, presa del pánico, hizo una promesa a Dios: “Si Fulgencio se salva, prometo erigir una estatua de Jesús, como la de Río de Janeiro”. La súplica fue escuchada. Batista sobrevivió. Los atacantes murieron. Y Marta no olvidó su promesa.

Una escultura monumental nacida en Carrara

En 1957, la escultora Gilma Madera, elegida para cumplir aquel juramento, viajó a Carrara, Italia, cuna del mármol más fino del mundo. Allí, trabajó incansablemente junto a artesanos locales para tallar un Cristo de mármol blanco de 20 metros de altura, que debía superar en tamaño a todos los edificios de La Habana.

“La escultora Gilma Madera se ha trasladado a Carrara, donde nacen las estatuas más bellas del planeta”, relató Tiempos de Cuba en 1958. “Está tallando una imagen de Cristo que representa al hombre y líder de su tiempo, que evoca fuerza, paz y confianza”.

El proceso fue financiado con 100 millones de liras italianas. En agosto de 1958, la imponente estatua fue embarcada rumbo a Cuba. Solo unos meses después, Batista sería derrocado por la revolución liderada por Fidel Castro.

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Cristo de La Habana

El Cristo que sobrevivió a la revolución

El 3 de septiembre de 1958, la escultura fue erigida en lo alto de la colina de Casablanca, a 51 metros sobre el nivel del mar. Días después, Batista y Marta subieron a inaugurarla. Pero la gloria fue breve. El 1 de enero de 1959, el dictador huyó a República Dominicana.

Fidel Castro visitó la estatua tras la victoria revolucionaria. “Ha venido con la revolución”, habría dicho. Así, el Cristo de mármol, encargado por una dictadura, fue resignificado como símbolo de un pueblo que acababa de liberarse.

El regalo de Carrara a Ereván

En junio de 1962, Carrara inauguró una nueva plaza pública. Invitada al evento, la delegación de Ereván, encabezada por el alcalde Grigor Hasratyan, firmó un acuerdo de hermanamiento entre ambas ciudades. Un año después, el alcalde de Carrara, Filippo Martinelli, escribió una carta a Hasratyan:

“Les envío dos cajas que contienen grandes manos talladas en mármol blanco. Este regalo se convertirá en un símbolo de amistad y nos acercará más como ciudades hermanas”.

Las manos eran una copia exacta de las manos del Cristo de La Habana, encargadas a la propia Gilma Madera. En Ereván, el escultor Ara Harutyunyan rediseñó la base de la obra para integrarla armónicamente al parque. Desde entonces, el público las bautizó como “Manos de la Amistad”.

Una fuente con alma: el Árbol de la Vida

Hasratyan no se conformó con dejar las manos “en el aire”. Junto al arquitecto Rafael Israelyan, idearon un complemento perfecto: un monumento-fuente con forma de Árbol de la Vida. En 1965, Ereván regaló una copia del monumento a Carrara, acompañado por el deseo de que su amistad fuera “larga, eterna y duradera como el agua”.

Participaron además figuras clave como Armen Zaryan y su hermana, la escultora Nvard Zaryan, quienes impulsaron los lazos culturales entre Armenia e Italia.

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Las icónicas “Manos de la Amistad” de Ereván esconden una historia que conecta a Cuba, Italia y Armenia tallada en mármol de Carrara

Una historia que une tres continentes

La escultura de Jesús en La Habana, las Manos de la Amistad en Ereván, y el mármol eterno de Carrara forman una tríada inesperada. Tres ciudades unidas por el arte, la política y la voluntad de transformar gestos de poder en símbolos de paz y conexión humana.

Como escribió el bloguero Hovik Charkhchyan, “a través del lenguaje del arte, personas, países y épocas se acercan cada vez más”.

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