
🇦🇲✊ En Ereván pidieron a J.D. Vance que exija la liberación de prisioneros armenios detenidos en Azerbaiyán.
Durante la visita del vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, a Armenia, organizaciones civiles y ex autoridades de Nagorno-Karabaj realizaron una manifestación en Ereván para exigir la liberación de prisioneros armenios detenidos en Azerbaiyán y avances en la búsqueda de personas desaparecidas.
La protesta coincidió con la agenda diplomática de Vance en el país y buscó captar la atención de Washington sobre uno de los temas más sensibles tras las guerras de Karabaj.
El 9 de febrero, representantes de organizaciones políticas de Armenia y de Nagorno-Karabaj se concentraron durante dos horas cerca de la residencia presidencial, en la avenida Baghramyan.
Según los organizadores, participaron unas 300 personas, que portaron fotografías de prisioneros armenios y carteles en inglés con consignas como “Libertad para los rehenes armenios”.
La manifestación se desarrolló bajo un fuerte operativo de seguridad debido a la presencia del vicepresidente estadounidense en la capital.
Los manifestantes pidieron a J.D. Vance que interceda ante Bakú para lograr la liberación de los ex líderes político-militares de Nagorno-Karabaj, condenados recientemente por tribunales azerbaiyanos.
También exigieron apoyo internacional para esclarecer el destino de los desaparecidos durante las guerras de Karabaj, un tema que sigue afectando a cientos de familias armenias.
“El objetivo es llamar una vez más la atención de Estados Unidos y de la comunidad internacional”, señalaron los organizadores en la convocatoria, organziados por los partidos opositores al gobierno.

El 5 de febrero, un tribunal militar de Azerbaiyán condenó a cadena perpetua a varias figuras clave del antiguo liderazgo de Nagorno-Karabaj.
Entre ellos figuran el ex presidente Arayik Harutyunyan, el ex canciller David Babayan, el ex comandante del ejército de defensa Levon Mnatsakanyan y el ex presidente del Parlamento David Ishkhanyan.
Otras diez personas recibieron penas de entre 15 y 20 años de prisión, según informaron medios regionales.
Sectores de la oposición armenia consideran que estas sentencias se produjeron en un contexto de inacción por parte de las autoridades de Armenia.
Durante la protesta, la ex Defensora del Pueblo de Armenia, Larisa Alaverdyan, afirmó que “lo que el gobierno no hace, la sociedad debería hacerlo”.
“La presión pública es lógica, especialmente cuando un alto representante de una gran potencia está en la región”, sostuvo la activista de derechos humanos.
Alaverdyan acusó a las autoridades armenias de no consolidar la cuestión de los prisioneros como una prioridad dentro del proceso de paz.
El diputado Artur Khachatryan, de la facción parlamentaria Armenia, pidió a Estados Unidos que use su influencia para lograr la liberación de 19 prisioneros armenios detenidos en Bakú.
También reclamó medidas para proteger a la población armenia y el patrimonio cultural de Artsaj, nombre armenio de Nagorno-Karabaj.
Según Khachatryan, cualquier avance humanitario sería “un paso real hacia la paz y la estabilidad a largo plazo”.
El ex Defensor del Pueblo de Nagorno-Karabaj, Artak Beglaryan, sostuvo que los prisioneros armenios “son en realidad rehenes utilizados para negociaciones políticas”.
Beglaryan afirmó que la visita de J.D. Vance habría sido más efectiva si hubiera incluido la liberación de los detenidos armenios en Bakú.
Pidió al vicepresidente que, durante su visita a Azerbaiyán, plantee con claridad la exigencia de liberación inmediata de los prisioneros.
El 8 de febrero, los defensores del pueblo Gegham Stepanyan y Artak Beglaryan enviaron una carta conjunta a J.D. Vance.
En el texto señalaron que “cientos de familias armenias siguen viviendo en la incertidumbre” por la falta de información sobre los desaparecidos desde 1990, 2020 y 2023.
“La negativa de Bakú a cooperar agrava la tensión regional y viola derechos humanos básicos”, advirtieron.

La carta pidió a la administración estadounidense liderar la creación de mecanismos neutrales para localizar e identificar a los desaparecidos.
También exigió transparencia total por parte de Azerbaiyán y consideró estas medidas como condición para proyectos regionales.
“Sin pasos humanitarios básicos, no habrá confianza pública ni paz sostenible”, subrayaron los activistas.
El Parlamento de Nagorno-Karabaj, a través de su presidente Ashot Danielyan, también envió una carta abierta a J.D. Vance.
Danielyan recordó que en septiembre de 2023 toda la población armenia de la región fue desplazada forzosamente tras el bloqueo y la presión militar.
“La paz impuesta por la fuerza no puede ser justa ni duradera”, afirmó.
La república no reconocida de Nagorno-Karabaj dejó de existir formalmente el 1 de enero de 2024, tras el éxodo masivo de su población.






