
El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que el reconocimiento de Artsaj por parte de Armenia como parte de Azerbaiyán es un acuerdo político. Esta declaración ha generado fuertes críticas en Armenia.
El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que el reconocimiento de Artsaj (Nagorno-Karabaj) por parte de Armenia como parte de Azerbaiyán es un acuerdo político. Esta declaración, realizada durante un discurso en el Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO), ha generado fuertes reacciones y críticas, tanto en Armenia como en otros países interesados en el conflicto del Cáucaso Meridional.
Las declaraciones de Lavrov han intensificado las tensiones en la región y han puesto de relieve las diferencias entre Armenia y Rusia en cuanto a la solución del conflicto de Nagorno-Karabaj.
Lavrov señaló que el problema de Nagorno-Karabaj fue resuelto por los líderes de Armenia a finales de 2022, cuando firmaron un acuerdo con Azerbaiyán bajo la mediación de la Unión Europea. Según Lavrov, este acuerdo se basa en el reconocimiento de las fronteras de 1991, que sitúan a la Región Autónoma de Nagorno-Karabaj dentro de la entonces República Socialista Soviética de Azerbaiyán.
Lavrov destacó que ahora se está discutiendo cómo formalizar este acuerdo en términos legales, subrayando la influencia de Turquía en Azerbaiyán y la cooperación de Rusia con Ankara en este proceso. A pesar de esto, Lavrov mencionó que el proceso de normalización de las relaciones entre Turquía y Armenia, facilitado por Rusia, se encuentra estancado, aunque el interés de Turquía en la región sigue siendo significativo.

La posición de Lavrov ha sido criticada en Armenia, donde el Primer Ministro Nikol Pashinyan ha refutado las acusaciones rusas de que Ereván está ralentizando el proceso de desbloqueo de las comunicaciones de transporte en la región. En una conferencia de prensa el 31 de agosto, Pashinyan afirmó que Armenia está dispuesta a avanzar en este proceso bajo principios de soberanía y reciprocidad. Además, reiteró que la seguridad en estos puntos de control podría ser garantizada, incluso mediante estructuras de seguridad privadas.
Pashinyan también ha rechazado las insinuaciones de Lavrov sobre la cooperación con Turquía en la cuestión de Artsaj, señalando que Turquía no ha sido parte activa en las negociaciones entre Armenia y Azerbaiyán, y que Rusia, tras su “traición” a Armenia, no puede ser un mediador creíble en este conflicto.
En Armenia, la interpretación de Lavrov sobre la situación de Nagorno-Karabaj ha sido vista como una traición por parte de Rusia, especialmente en el contexto de la seguridad de la población armenia en la región. Ereván ha reiterado en múltiples ocasiones que el reconocimiento de las fronteras de 1991, establecido en la Declaración de Alma-Ata, no niega el derecho de los armenios de Nagorno-Karabaj a la autodeterminación, y que Rusia sigue teniendo la obligación de garantizar la seguridad en la región.






