
El canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, volvió a referirse de forma desactiva al gobierno armenio, al decir que Moscú espera que “ninguna administración provisional” destruya los lazos entre Rusia y Armenia.
El canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, volvió a referirse de forma desactiva al gobierno armenio, al decir que Moscú espera que “ninguna administración provisional” destruya los lazos entre Rusia y Armenia.
“Si, como anunciaron algunos líderes de Armenia, ahora, desilusionados con Rusia y la OTSC, recurrirán a sus colegas para fortalecer su propia seguridad, esta es su elección soberana, la elección de los dirigentes armenios. Pero todavía Espero que esos lazos, que existieron durante siglos entre el pueblo ruso… y el pueblo armenio, ninguna administración temporal pueda destruirlos”, dijo Lavrov.

Luego, aseguró que sus fuerzas de paz están haciendo todo lo que pueden en esta situación.
“No podemos detener a aquellas personas que quieren ir a Rusia desde Karabaj. Estamos trabajando con nuestros socios y vecinos de Azerbaiyán para estabilizar la situación en Karabaj, fortalecer la confianza allí, reanudar la vida normal y crear condiciones para la vida común de armenios y azerbaiyanos. Espero que Ereván también se interese por este tema y se esfuerce por lograrlo”, dijo.
Luego, volvió a acusar al gobierno del primer ministro Pashinyan de haber entregado Karabaj cuando reconoció la integridad territorial de Azerbaiyán.
“La decisión de que Karabaj pase a formar parte de Azerbaiyán se tomó con la participación directa del primer ministro armenio, Nikol Pashinyan”, dijo Lavrov.
“Las declaraciones de Ereván de que el presidente ruso, Vladimir Putin, obligó al primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, a entregar Karabaj a Azerbaiyán en noviembre son falsas”, afirmó el Ministro de Asuntos Exteriores ruso.

Sobre la agresión de Azerbaiyán contra Nagorno-Karabaj, el Ministerio de Defensa de Artsaj informó que el 19 de septiembre, las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán violaron el alto el fuego a lo largo de toda la línea de contacto, lanzando ataques con misiles y artillería y utilizando vehículos aéreos no tripulados y aviones de combate.
Bakú acusó primero al Ejército de Defensa de de llevar a cabo acciones de sabotaje, como resultado de las cuales 6 azerbaiyanos supuestamente murieron como resultado de dos explosiones diferentes, y luego dio inicio a «medidas antiterroristas de carácter local en la región para garantizar y restaurar el orden constitucional de la República de Azerbaiyán”.
Turquía felicitó a Bakú por las campaña contra los «terroristas», Rusia acusó a Armenia de haberlo provocado por su acercamiento a occidente, mientras el mundo tildó a Azerbaiyán de agresor y exigió un tardío alto el fuego.
El 20 de septiembre, 24 horas después del ataque azerí, la República de Artsaj aceptó la propuesta de Rusia de un alto el fuego bajo las condiciones de Azerbaiyán para desarmar las milicias y entregar el gobierno.
El presidente de Nagorno Karabaj, Samvel Shahramanyan, firmó el 28 de septiembre, un decreto que disuelve todas las instituciones estatales de la república no reconocida el 1 de enero de 2024.
Dos días después, apenas quedaban armenios en una región que llegó a estar poblada por 120.000 personas.
Según los últimos datos, 200 personas murieron (10 civiles, entre ellos 5 niños) y más de 400 resultaron heridas (40 civiles, entre ellos 13 niños).
Según los últimos datos, la parte azerbaiyana perdió 198 soldados y oficiales muertos y más de 500 heridos. El contingente ruso de mantenimiento de la paz también sufrió la pérdidas de 6 militares.
De acuerdo a los analistas internacionales, Rusia dio luz verde para invadir Karabaj para castigar a Pashinyan por su acercamiento a occidente y poder trabajar una alianza con Azerbaiyán y Turquía para intentar romper el bloqueo internacional que sufre Moscú por su invasión a Ucrania.






