
La comunidad de los judíos iraníes organizó una protesta en el Día de Al-Quds, condenando a Israel y mostrando su apoyo a un Estado palestino. Descubre cómo Teherán busca proyectar "solidaridad nacional" en un momento de tensiones internas.
El 28 de marzo, coincidiendo con el último viernes de Ramadán, que en Irán se celebra desde 1982 como el Día de Al-Quds (Jerusalén), la comunidad judía iraní organizó una protesta y condenó el “genocidio” cometido por el gobierno de Netanyahu en Gaza.
Las manifestaciones tuvieron lugar en ciudades como Teherán, Isfahán y Shiraz, donde la comunidad judía iraní expresó su apoyo a la creación de un Estado palestino independiente y a la lucha para “liberar Jerusalén del cautiverio sionista“.
En una de las protestas, el Dr. Homiyoun Sameah, representante de la comunidad judía en el parlamento iraní, declaró:
“Todas las personas libres del mundo se resisten al régimen de ocupación de Jerusalén. El mundo libre debe plantar cara al régimen sionista y condenar sus crímenes. Si todas las personas libres se resisten a ese régimen, tendremos una nueva realidad donde habrá solidaridad entre musulmanes, judíos y cristianos“.

Sameah elogió al “eje de resistencia” y afirmó que la comunidad judía iraní no reconoce la legitimidad del régimen sionista, enfatizando que su credo político “no tiene nada que ver con el judaísmo“.
Según analistas políticos, el hecho de que judíos iraníes participaran en las protestas del Día de Al-Quds indica que el gobierno de Irán está promoviendo un mensaje de “solidaridad nacional” en un momento de inestabilidad política y social.
En las últimas semanas, han aumentado las protestas en regiones habitadas por azerbaiyanos étnicos en Irán. Algunos grupos opositores con base en capitales occidentales han instado a las minorías nacionales del país a manifestarse en contra del gobierno.
En su discurso, Sameah mencionó que existen “sionistas judíos, cristianos e incluso musulmanes“. Esto se interpreta como una estrategia del régimen iraní para contrarrestar posibles divisiones internas y culpar a potencias extranjeras de los problemas internos del país.
Esto plantea una interrogante: ¿A quién considera el líder supremo de Irán como “sionista musulmán“? Podría referirse a países islámicos que mantienen lazos con Israel, o incluso a algunos sectores de la población iraní, como los azerbaiyanos, quienes recientemente han expresado su descontento por problemas ambientales como la contaminación del río Araxes.
Algunos analistas no descartan que la comunidad judía iraní haya organizado estas protestas para llamar la atención del lobby judío estadounidense sobre la situación en Irán y fomentar un posible acercamiento entre los judíos iraníes y estadounidenses.
Así el Día de Al-Quds 2025 ha servido como un escenario para que la comunidad judía iraní exprese su rechazo a Israel, alineándose con el discurso oficial de Teherán. En un contexto de tensiones internas y externas, estas protestas también podrían formar parte de una estrategia del régimen iraní para proyectar una imagen de unidad nacional.






