
⛽️ Irán tiene petróleo y gas, pero la población enfrenta hambre. El presidente Pezeshkyan denuncia problemas económicos mientras sanciones internacionales presionan al país. La inflación alcanza 45% y el rial se desploma. #Irán #Petróleo #Gas #Sanciones #CrisisEconómica
Teherán, 23 de octubre de 2025 — El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, criticó el sistema económico del país y cuestionó cómo, a pesar de poseer riqueza petrolera, la población enfrenta problemas graves de alimentación y crisis social.
Durante un discurso en Urumie, Pezeshkian comparó la situación iraní con la de países sin recursos energéticos, como Turquía, Japón y Corea, señalando: “Ellos compran petróleo, pero su situación es mejor que la nuestra. Tenemos petróleo y gas, pero tenemos hambre. Tenemos problemas. Muy bien, pero ¿dónde? La culpa es nuestra”.
La declaración coincide con la reimposición de sanciones de la ONU, activadas tras el colapso de los esfuerzos diplomáticos para mantener el acuerdo nuclear JCPOA de 2015. Estas restricciones incluyen límites sobre tecnologías de misiles balísticos, energía nuclear, banca y viajes, aunque no apuntan directamente a las exportaciones energéticas.
Expertos destacan que las sanciones podrían tener un impacto limitado gracias a estrategias previas de Irán para sostener el comercio de petróleo mediante rutas alternativas y compradores como China. Según el ministro de Petróleo, Mohsen Paknejad, “el snapback no debería añadir mucho a las restricciones ya vigentes”.

A pesar de la resiliencia, el impacto económico ya es evidente. El rial iraní cayó más de 12% frente a divisas extranjeras en junio de 2025, mientras que la inflación anual alcanzó el 45,3%. El comercio, la logística y la adquisición de tecnología vital se ven dificultados, afectando sectores más allá de la energía.
Analistas señalan que las sanciones “fracturan las redes de distribución, disuaden capital extranjero y amplifican la presión fiscal sobre industrias clave”, incrementando la desigualdad y el descontento social. Sin embargo, diplomáticos europeos aseguran que Irán ha preparado su economía para estas restricciones, y los líderes confían en su capacidad para resistirlas.
Pese a su riqueza energética, Irán enfrenta un dilema estructural: controlar los recursos mientras la población sufre dificultades económicas. La combinación de sanciones, inflación y distorsiones en el comercio interno mantiene al país en una situación compleja, en la que la abundancia de petróleo y gas no se traduce automáticamente en bienestar social.






