
Irán busca fortalecer su influencia en el Cáucaso Sur a través de una mayor cooperación con Armenia, mientras la disputa sobre el Corredor Zangezur resalta el papel de potencias como Rusia y Occidente en la región.
El Cáucaso Sur se ha convertido en una región clave para los intereses geopolíticos de diversas potencias e Irán ve en Armenia un aliado estratégico para consolidar su influencia en la zona. Así lo expuso el internacionalista iraní Ehsan Movahedian, quien argumenta que fortalecer las relaciones entre Irán y Armenia es crucial para ambas naciones, especialmente en el contexto del creciente interés de otras potencias como Rusia y Occidente en el Corredor Zangezur.
En un artículo publicado en el diario “Watane Emrooz”, Movahedian explicó que Irán necesita a Armenia no solo como socio económico, sino también como un punto clave para mantener su integridad territorial y su seguridad en el Cáucaso.
El experto subrayó que es necesario que Irán invierta en sectores estratégicos armenios como la energía y la infraestructura, especialmente en el desarrollo de carreteras, y en la región de Syunik, un área crucial para las conexiones de transporte entre ambos países.
“Irán debería prestar atención a toda la sociedad armenia, incluido el gobierno, el pueblo, las facciones políticas y la institución eclesiástica”, declaró Movahedian, destacando que este enfoque integral fortalecería las relaciones bilaterales a largo plazo.
Uno de los temas más delicados en las relaciones del Cáucaso es el Corredor Zangezur, un proyecto que conectaría Azerbaiyán con su enclave de Najicheván a través del territorio armenio. Según Movahedian, Occidente y Rusia han ejercido presión para la apertura de este corredor, pero esto plantea un dilema para Irán, que ve en la influencia rusa y occidental un desafío a sus propios intereses en la región.
El experto iraní cree que limitar la influencia de Rusia en el Cáucaso Sur podría representar una oportunidad para que Irán juegue un papel más importante. Sin embargo, también advierte que Teherán debe evitar seguir el comportamiento de Rusia, Turquía y Azerbaiyán en la región, y que “no se debe permitir que Aliyev y Erdogan se aprovechen de los sentimientos antiestadounidenses en Irán” para manipular la política regional.
El discurso crítico hacia Rusia no se limita a los expertos iraníes. El parlamentario iraní Fada Hossein Maleki, miembro del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, también expresó su descontento con las recientes reclamaciones rusas sobre el Corredor Zangezur.
Durante una sesión del parlamento iraní, Maleki calificó de “inaceptables” las afirmaciones de Moscú respecto a este corredor, y pidió que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán emita una advertencia firme a Rusia.
“Rusia ha interferido en los asuntos de Azerbaiyán y Armenia, lo cual es inaceptable para Irán,” declaró Maleki, enfatizando la necesidad de una política exterior independiente en el Cáucaso.

El futuro de la cooperación entre Irán y Armenia es clave para asegurar la estabilidad de la región. Con el Corredor Zangezur como un punto focal de tensiones geopolíticas, es evidente que el equilibrio de poder entre Rusia, Occidente y potencias regionales como Turquía e Irán será crucial en los próximos meses.
Por otro lado, Irán busca consolidar una relación sólida con Armenia que le permita mantener su influencia en el Cáucaso y contrarrestar los efectos de la intervención extranjera en la región. En este contexto, la diplomacia iraní deberá jugar un papel activo y estratégico para asegurar que los intereses de Teherán sean respetados en el panorama geopolítico cambiante del Cáucaso Sur.






