
Armenia registra inversiones históricas por más de 5.000 millones de dólares, pero el ministro de Economía advierte que es insuficiente para el crecimiento económico sostenible.
La economía de Armenia ha registrado un notable avance en el ámbito de las inversiones, alcanzando un total de 5.000 millones de dólares en acumulación bruta, una cifra histórica que supera significativamente los niveles de años anteriores. Sin embargo, el Ministro de Economía, Gevorg Papoyan, advirtió que este progreso, aunque alentador, no es suficiente para garantizar un crecimiento económico sostenible.
Durante una conferencia de prensa el 13 de enero, Papoyan destacó que la acumulación bruta en Armenia representa el 20,9% del PIB, situándose cerca de economías de referencia como Georgia (21,5%) e Irlanda (23,2%), esta última reconocida por su rápido crecimiento económico en las últimas décadas. A modo de comparación, en la década de 2010, las inversiones en Armenia variaban entre 2.300 y 3.000 millones de dólares, alcanzando un pico de 3.300 millones en 2018.
El ministro también subrayó la evolución de la inversión extranjera directa (IED), que mostró una tendencia positiva después de una prolongada caída entre 2008 y 2020. En 2017, la IED se situó en 250 millones de dólares, cayendo a 180 millones en 2018. Sin embargo, en los últimos años ha experimentado una recuperación constante: 370 millones en 2021, 980 millones en 2022 y 580 millones en 2023.

Papoyan fue claro en su evaluación: “Para garantizar un crecimiento económico estable, es esencial no sólo mantener el nivel actual de inversión, sino aumentarlo de forma constante”. Según el ministro, los planes del gobierno incluyen objetivos ambiciosos destinados a atraer nuevas inversiones extranjeras, lo que resultaría crítico para asegurar la estabilidad financiera y económica del país.
Armenia enfrenta el desafío de diversificar su economía y mejorar las condiciones para los inversores, promoviendo sectores estratégicos como tecnologías de la información, energías renovables y turismo. La clave estará en fortalecer los incentivos para el capital extranjero y fomentar una mayor participación del sector privado.






