
Turquía busca ampliar su influencia en el extranjero utilizando mezquitas e imanes financiados por el gobierno, según un plan de la Diyanet para 2024-2028.
El gobierno turco, bajo el liderazgo del presidente Recep Tayyip Erdogan, ha implementado un ambicioso plan estratégico con el objetivo de influir en las comunidades turcas y musulmanas en el extranjero. A través de la Dirección de Asuntos Religiosos (Diyanet), el gobierno turco planea llegar a cerca de 12 millones de personas fuera del país para el año 2028, utilizando mezquitas e imanes empleados y financiados directamente por el Estado. Esta estrategia busca ampliar la influencia política y religiosa de Turquía en países de Europa y América del Norte, principalmente.
El plan estratégico de la Diyanet para el período 2024-2028 revela que Turquía ya había alcanzado a 1,9 millones de personas al final del período anterior y ahora se propone ampliar esta cifra a 11,9 millones para finales de 2028. Las principales herramientas para lograr este objetivo son las mezquitas bajo el control del gobierno turco, además de cursos religiosos ofrecidos en instituciones específicas en el extranjero.
Estas mezquitas y centros religiosos están gestionados por imanes enviados desde Turquía, quienes son contratados por la Diyanet y financiados con dinero de los contribuyentes. Según el informe, estas operaciones están supervisadas localmente por agregados religiosos y consejeros destacados en las embajadas turcas, quienes disfrutan de inmunidad diplomática durante sus misiones en el extranjero.
Una parte significativa del plan de expansión del gobierno turco incluye la coordinación con otras agencias gubernamentales, entre ellas la agencia de inteligencia turca (MIT). Según el informe, muchos de los imanes desplegados en el extranjero también son utilizados como agentes encubiertos, facilitando las operaciones de espionaje en comunidades locales.
Estos imanes operan fácilmente dentro de las comunidades inmigrantes, permitiéndoles recopilar información y detectar vulnerabilidades que el gobierno turco puede utilizar para influir en las políticas nacionales de los países anfitriones. Además, estos agentes pueden movilizar comunidades para organizar protestas o manifestaciones que apoyen los objetivos políticos del gobierno de Erdogan.

En los últimos años, varios países de Europa occidental, como Alemania, Francia y Austria, han investigado las actividades de la Diyanet en sus territorios. Estos gobiernos han implementado medidas para frenar la injerencia extranjera de Turquía, especialmente después de descubrir operaciones de espionaje dirigidas a críticos y opositores de Erdogan que residen en estos países.
El plan estratégico de la Diyanet recomienda que Turquía firme protocolos de cooperación con los países anfitriones para proteger a los imanes del escrutinio. Además, propone que los imanes turcos sean capacitados en Turquía antes de asumir sus cargos en el extranjero, y sugiere aumentos salariales para garantizar la retención de personal capacitado.
Para apoyar esta iniciativa, el gobierno turco ha destinado 608 millones de liras a la formación de más de mil estudiantes de Europa y América del Norte. Muchos de ellos ya han asumido posiciones dentro de la Diyanet, fortaleciendo la capacidad de Turquía para influir en las comunidades musulmanas en el extranjero.
Con un presupuesto de 91.800 millones de liras turcas para 2024 y una propuesta de incremento a 130,1 mil millones de liras para 2025, la Diyanet es una institución clave en la agenda del gobierno de Erdogan. Su red de más de 90.000 mezquitas y 140.185 empleados la convierte en una herramienta poderosa para proyectar la influencia de Turquía en el exterior, especialmente en un momento de creciente preocupación internacional por la injerencia extranjera en asuntos internos de otros países.
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