
La industria nuclear de Armenia enfrenta una crisis de relevo generacional cuando los jóvenes no están eligiendo carreras en energía nuclear.
La industria nuclear en Armenia se enfrenta a un reto crucial: el relevo generacional. A pesar de que se espera la construcción de una nueva central nuclear en los próximos 12 años, la falta de especialistas en el país plantea una preocupación creciente. Este año, solo 15 estudiantes eligieron estudiar energía atómica, lo que no es suficiente para cubrir las necesidades futuras del sector.
El panorama empeora al observar que las generaciones actuales que trabajan en la Central Nuclear de Armenia (ANPP) están llegando a la edad de jubilación, y no hay suficientes jóvenes para reemplazarlos.
El Departamento de Energía Térmica y Protección Ambiental de la Universidad Politécnica Nacional de Armenia es la principal institución que prepara especialistas en energía atómica. Sin embargo, la profesora asociada Mary Ghazaryan ha destacado que el número de estudiantes interesados en estas carreras ha disminuido drásticamente en los últimos años. En 2014-2015, grupos de 20 estudiantes se formaban en “Instalaciones de energía nuclear” y “Automatización de la energía atómica”. Hoy en día, estas cifras se han reducido a menos de 10 graduados por año.
“El problema es muy grave”, afirmó Ghazaryan. Los graduados de especialidades como “Física de Reactores Nucleares” no son suficientes para cubrir las necesidades de la industria, lo que hace más urgente abordar la falta de nuevos especialistas. A medida que se aproxima la construcción de una nueva central nuclear, se espera que este déficit se agrave aún más.
Una de las razones por las cuales la industria nuclear no resulta atractiva para los jóvenes es la falta de motivación educativa en comparación con otros sectores energéticos, como el sector solar. Las empresas de energía solar suelen formar a uno o dos especialistas y satisfacen sus necesidades, lo que hace que la demanda en ese sector sea baja. En cambio, la energía nuclear requiere un esfuerzo y una formación mucho más prolongada y especializada, lo que podría estar desalentando a los estudiantes.
El profesor Aram Gevorgyan, jefe del Departamento de Energía Térmica y Protección Ambiental de la Universidad Politécnica, señaló que aunque los operadores actuales de la ANPP no necesitarán ser reemplazados en el corto plazo, la construcción de una nueva central nuclear creará una demanda significativa de nuevos especialistas.

El gobierno ha comenzado a tomar medidas para abordar este problema. En 2023, se ofreció a los estudiantes de energía atómica el derecho de aplazamiento del servicio militar, lo que ha incrementado ligeramente el número de inscritos en estas especialidades. No obstante, la ministra de Educación y Cultura, Zhanna Andreasyan, reconoce que esto es solo un pequeño paso.
“En 2023, cuando estaba vigente el procedimiento de aplazamiento, tuvimos 11 ingresos. Aunque no es suficiente, las plazas se cubrieron por orden estatal”, comentó Andreasyan, añadiendo que todavía queda mucho por hacer para atraer más estudiantes a estas áreas críticas.
Según Mary Ghazaryan, la solución al problema del relevo generacional en la industria nuclear requiere una estrecha colaboración entre las universidades, el Estado y el sector privado. Aunque el gobierno ha dado pasos importantes, como el derecho de aplazamiento y el aumento de plazas en las universidades, es esencial que las empresas energéticas, tanto públicas como privadas, desempeñen un papel más activo en la formación y contratación de especialistas.
“Los grandes productores, como las centrales nucleares y las plantas termoeléctricas, deberían desempeñar un papel importante en este sentido,” añadió Ghazaryan, destacando que la inversión del sector privado en la educación de los futuros especialistas es crucial para garantizar el relevo generacional en la industria.
A medida que Armenia se prepara para construir una nueva central nuclear, la cuestión del relevo generacional y la formación de especialistas se vuelve más urgente. Si bien la actual central nuclear puede operar hasta 2036 sin una escasez inmediata de personal, el desafío reside en formar a la próxima generación de expertos. La planificación de la construcción debe ir acompañada de un enfoque integral para asegurar que el país tenga los recursos humanos necesarios para operar estas instalaciones de manera segura y eficiente.
El gobierno y las universidades deberán continuar trabajando en conjunto con el sector privado para garantizar que las nuevas generaciones vean la industria nuclear como una opción viable y atractiva para su futuro profesional.
Fuentes: Armen Radio / Armenpress / SoyArmenio






