
⚠️ La guerra en Irán ya impacta a Armenia. Una ruta clave de importación de alimentos quedó bloqueada y los costos logísticos aumentarán hasta 20%. Expertos advierten riesgos para la seguridad alimentaria y posibles subidas de precios.
La guerra en Irán ya genera efectos económicos directos en Armenia. Una de las principales rutas de importación de alimentos hacia el país quedó temporalmente bloqueada.
Una parte de los productos alimenticios llegaba a Armenia a través de territorio iraní desde países como India, Tailandia y los Emiratos Árabes Unidos. Debido al conflicto, esa vía logística dejó de funcionar.
Expertos advierten que el cierre de este corredor comercial podría aumentar la presión sobre el sistema alimentario del país.
Ante el bloqueo de la ruta iraní, los importadores deben utilizar trayectos alternativos. La principal opción conecta el Océano Índico con el Mar Mediterráneo y el Mar Negro.
Ese recorrido aumenta los costos logísticos entre un 10% y un 20%.
La consecuencia directa será un incremento en los precios de algunos alimentos y productos básicos. Además, la dependencia de Armenia de las importaciones procedentes de Rusia podría aumentar aún más.
Economistas advierten que un desarrollo imprevisible de la guerra podría complicar incluso las rutas logísticas restantes.

La relación económica entre Armenia e Irán resulta estratégica. Armenia tiene solo dos fronteras terrestres abiertas: con Georgia y con Irán.
Según datos de 2025, Irán ocupa el cuarto lugar entre los socios comerciales de Armenia, después de Rusia, China y los Emiratos Árabes Unidos.
Ese año, las exportaciones armenias hacia Irán alcanzaron 88,2 millones de dólares, aunque registraron una caída del 18,3%. En cambio, las importaciones desde Irán crecieron un 8% y superaron los 680 millones de dólares.
La analista Mary Boyajyan, del Centro Analítico Orbel, explicó que la guerra afectará varios productos importados.
“Como resultado del conflicto con Irán, a corto plazo se verán afectados los volúmenes de algunos bienes importados a Armenia”, afirmó.
Entre ellos se encuentran el gas licuado, el combustible diésel y los materiales de construcción.
El comercio energético representa uno de los pilares de la relación entre ambos países.
Desde 2006, Armenia aplica con Irán el programa conocido como gas por electricidad. Bajo este esquema, Irán suministra gas y Armenia exporta electricidad.
Según datos oficiales, durante el primer semestre de 2025 Armenia exportó a Irán bienes por 45 millones de dólares. Casi el 80% correspondió a electricidad.
En 2025, Armenia importó 475,8 millones de metros cúbicos de gas iraní. Esa cifra representa el 17,6% del gas total importado por el país.
Sin embargo, la mayor parte del gas armenio proviene de Rusia.
El economista Edgar Aghabekyan advierte que una guerra prolongada puede provocar inflación y alteraciones comerciales.
“Los principales efectos pueden ser la inflación de los recursos energéticos y la interrupción de las cadenas de exportación o importación con Irán”, explicó.
Además, cerca del 22% de las exportaciones terrestres de Armenia pasan por territorio iraní.
Si ese corredor se interrumpe, Armenia deberá buscar rutas más largas y costosas.
Armenia también desarrolla un proyecto energético estratégico con Irán. Se trata de la línea eléctrica de alto voltaje entre ambos países.
La obra comenzó hace más de diez años y todavía no se ha completado.
El ministro de Administración Territorial e Infraestructura, Davit Khudatyan, afirmó que el proyecto está avanzado.
“Esperamos que la construcción de la línea esté terminada en 2026”, señaló.
Según el ministro, la infraestructura permitirá triplicar las exportaciones de electricidad armenia hacia Irán.
Ante la incertidumbre, expertos proponen medidas urgentes para proteger la seguridad alimentaria.
Recomiendan aumentar las importaciones de alimentos básicos como harina, cereales, aceite, azúcar y leche en polvo. También piden ampliar las reservas estratégicas y reforzar la producción agrícola.
Algunos analistas creen que el gobierno debería incentivar la siembra de trigo, cebada y otros cultivos básicos para reducir la dependencia externa.
También proponen apoyar a las granjas ganaderas y avícolas mediante créditos y programas de producción de piensos.
Los especialistas advierten que en situaciones de crisis los supermercados pueden quedarse sin productos en pocos días.
Por esa razón, recomiendan que los hogares armenios mantengan reservas de alimentos y productos básicos para varios meses.






