
Se cumplen nueve años de la Guerra de los Cuatro Días, un conflicto que dejó más de 110 muertos en Armenia y marcó el futuro de Nagorno-Karabaj.
Ayer 2 de abril de 2025, se cumplieron nueve años de la Guerra de los Cuatro Días de Artsaj, un conflicto que dejó una profunda marca en la historia del Cáucaso Sur. La ofensiva, iniciada en la madrugada del 2 de abril de 2016, fue el mayor enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyán desde el alto el fuego de 1994.
Durante cuatro días, las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán atacaron a lo largo de toda la línea de contacto con Artsaj (Nagorno-Karabaj), utilizando tanques, artillería pesada, lanzacohetes y fuerzas aéreas. Las batallas más intensas ocurrieron en el sur (Hadrut) y el noreste (Martakert).
La ofensiva se saldó con 110 soldados armenios muertos y más de 120 heridos, mientras que Azerbaiyán reconoció la pérdida de hasta 300 combatientes, incluidos miembros de fuerzas especiales. Además, Armenia perdió aproximadamente 800 hectáreas de territorio.
El 5 de abril, con la mediación de Rusia, se logró un alto el fuego verbal, aunque los enfrentamientos esporádicos continuaron en algunos sectores.
Numerosos analistas han señalado que la guerra no solo fue un conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, sino que también tuvo una dimensión geopolítica más amplia. Diversos informes indican que Moscú habría permitido el ataque azerbaiyano para desestabilizar Armenia y presionar al gobierno de Serzh Sargsyan.
Según estas versiones, el objetivo final era la instalación de un nuevo primer ministro afín a Rusia, Karen Karapetyan, quien tenía estrechos vínculos con Gazprom. La postura de Moscú quedó en evidencia cuando funcionarios rusos, como Dmitri Medvédev y Dmitri Rogozin, confirmaron que continuarían vendiendo armas a Azerbaiyán, a pesar del conflicto con Armenia.

Uno de los episodios más trágicos de la Guerra de Abril ocurrió en Talish, donde comandos azerbaiyanos asesinaron a tres civiles armenios ancianos. Sin embargo, las fuerzas de Artsaj lograron detectar y eliminar a estos saboteadores.
Pocos meses después, en julio de 2016, un grupo de combatientes armenios conocidos como “Sasna Tsrer” tomó una comisaría de policía en Ereván, generando una crisis política que culminó con la caída del gobierno.
Nueve años después, las secuelas del conflicto siguen latentes en la región. La guerra de 2020, que resultó en la pérdida de gran parte de Artsaj, dejó en evidencia la fragilidad del equilibrio geopolítico en el Cáucaso Sur.
Mientras Armenia recuerda a sus soldados caídos, la comunidad internacional sigue debatiendo sobre la responsabilidad de actores externos en el conflicto y el futuro de Nagorno-Karabaj.






