
🎬 Armenia brilló en el 🌍 Festival Golden Apricot 2025 🏆 Fiume or Death gana el premio principal 🎖️ Sissako y Tsangari reciben homenaje Parajanov 🎥 Cine armenio y regional en su máxima expresión
El Festival Internacional de Cine Golden Apricot 2025 concluye en Ereván tras una intensa semana de proyecciones, diálogos cinematográficos y reconocimientos. La 22.ª edición del evento se consolidó como una de las plataformas más importantes del cine independiente en la región del Cáucaso y Asia Occidental.
En la competencia internacional de largometrajes, el Golden Apricot fue para Fiume or Death, del director croata Igor Bezinovich, una película que, según el jurado, “reconfigura con sensibilidad los márgenes entre el documental, el teatro político y la sátira europea”. El Silver Apricot fue otorgado a Holy Electricity, del georgiano Tato Kotetishvili, mientras que la mención especial recayó sobre Songs of the Slow-Burning Land, de Olha Zhurba.
La categoría Apricot Pit, centrada en nuevos talentos, fue dominada por creadores armenios. El Golden Apricot fue para Motherland, de Gor Arushanyan (coproducción Armenia-Polonia), y el Silver Apricot lo obtuvo Snake Soup, de Zak Demirchyan. La obra The World is Ours, de Areg Azatyan, recibió mención especial.
En la competencia regional, que pone el foco en obras de Medio Oriente, Asia Central y el Cáucaso, la iraní-palestina Take Your Heart in Your Hands and Walk, de Sepideh Farsi, se alzó con el Albaricoque de Oro, mientras que el Albaricoque de Plata fue para Teherán: Una Historia Inconclusa, del iraní Saeed Nouri. La cinta Lions of the Tigris River, del kurdo-noruego Zardasht Ahmed, recibió una mención especial.

El prestigioso Premio FIPRESCI, otorgado por la crítica internacional, fue para Aisha Can’t Fly Away, del egipcio Morad Mostafa, por su retrato humano y político de las mujeres migrantes en el mundo árabe.
En una ceremonia emotiva celebrada en la Casa del Cine de Ereván, se entregaron los “Parajanov Thaler”, premios honoríficos que llevan el nombre del legendario cineasta armenio-georgiano Sergei Parajanov.
El primer galardón fue para Abderrahmane Sissako, cineasta mauritano, reconocido por Timbuktu y presidente del jurado de esta edición. En su discurso, Sissako subrayó “la importancia de festivales como Golden Apricot para proteger la poesía del cine frente al algoritmo”.
El segundo premio honorífico fue para Harutyun Khachatryan, fundador y presidente del festival, cuya trayectoria como director marcó generaciones del cine del Cáucaso. Además, la realizadora griega Athena Rachel Tsangari, cofundadora del movimiento “Nueva Ola Griega” y colaboradora de Yorgos Lanthimos, recibió el Premio Maestro.
El festival se clausuró el 19 de julio con la proyección de La Última Estación, del propio Harutyun Khachatryan, símbolo de una cinematografía que busca redescubrir las narrativas armenias desde una mirada contemporánea y universal.
Celebrado entre el 13 y el 19 de julio, el Golden Apricot de este año reafirmó su apuesta por un cine político, íntimo y comprometido, abriendo espacio tanto para nuevos realizadores como para nombres consagrados que desafían las convenciones de la industria global.






