
🔌 Déficit energético en alza: el consumo supera la generación y Georgia depende cada vez más del exterior. Sin nuevas centrales, la dependencia crece.
La dependencia energética de Georgia crece año tras año. Sin nuevas instalaciones de generación, el país seguirá importando más electricidad y pagando facturas cada vez más altas.
La advertencia llega desde la Asociación Georgiana de Desarrollo de Energías Renovables. Su directora ejecutiva, Maia Melikidze, afirmó que el déficit ya resulta estructural y visible en los datos más recientes.
Por primera vez en su historia moderna, Georgia tuvo que importar electricidad en julio, un mes tradicionalmente excedente. El dato encendió alarmas en el sector energético.
En enero de 2026, las importaciones alcanzaron 576 GWh. La cifra representa un salto cercano al 72% interanual. El impacto financiero fue aún más fuerte. El costo de la electricidad importada subió un 157%.
“En enero pasado Georgia pagó alrededor de 9 millones de dólares por electricidad importada. Este año, esa cifra aumentó a 22,5 millones”, señaló Melikidze. La tendencia, según explicó, continuará si no se suman nuevas centrales.

Georgia importa electricidad no solo de Rusia, sino también de Turquía. El giro resulta simbólico. Turquía fue durante años un destino de exportación para Tiflis.
Ankara invirtió en diversificación energética, incluidas nuevas hidroeléctricas y su primera central nuclear. Ese avance modificó el equilibrio regional.
Mientras tanto, el consumo georgiano crece sin freno. El aumento del nivel de vida, la expansión industrial y la llegada de más vehículos eléctricos presionan la red nacional.
Melikidze insiste en acelerar la construcción de grandes centrales hidroeléctricas de embalse. Sin capacidad adicional, el país seguirá perdiendo autonomía energética.
El debate ya no es técnico. Es estratégico. La energía define competitividad, estabilidad y soberanía económica.






