
106 años después ⚠️ Organizaciones armenias alertan sobre políticas actuales contra el patrimonio en Artsaj en el aniversario del genocidio de Shushi.
A 106 años del genocidio de Shushi, organizaciones armenias advirtieron que la amenaza contra el patrimonio cultural sigue vigente en Artsaj. La declaración pone el foco en la continuidad de políticas que buscan borrar la identidad armenia.
El documento fue emitido por la Oficina del Defensor del Patrimonio Cultural de Artsaj junto al Centro Científico “Kachar”. Ambas instituciones remarcaron que el crimen de 1920 no solo implicó masacres, sino también una destrucción sistemática de la presencia cultural.
El genocidio de marzo de 1920 transformó de forma radical la composición demográfica de Shushi. Según la declaración, se eliminó una presencia armenia consolidada durante siglos.
“El genocidio no fue solo una masacre humana, sino un acto dirigido a destruir un centro cultural, espiritual y educativo”, señalaron las organizaciones.
El episodio forma parte de la memoria histórica vinculada al Genocidio Armenio y sus consecuencias regionales.

Las organizaciones sostienen que actualmente persisten prácticas similares. Apuntan directamente a Azerbaiyán por acciones sobre patrimonio armenio.
“Las políticas de destrucción, apropiación indebida y distorsión del patrimonio cultural continúan”, afirma el texto.
Entre las denuncias se mencionan desmantelamiento de iglesias, alteración de monumentos históricos y eliminación de elementos identitarios.
El documento también recuerda un hecho reciente. El 8 de octubre de 2020, durante la guerra en la región, la Catedral de Ghazanchetsots fue atacada en dos ocasiones.
Según la declaración, los bombardeos ocurrieron sin presencia militar en la zona. Las organizaciones calificaron el hecho como parte de una estrategia de destrucción cultural.

El texto advierte sobre la falta de respuesta global. Las instituciones denunciaron “inacción y enfoques selectivos” por parte de organismos internacionales.
“El genocidio cultural sigue impune”, sostuvieron. Alertan que esta situación crea un precedente peligroso para la protección del patrimonio mundial.
A más de un siglo, el genocidio de Shushi sigue siendo un punto sensible en la historia del Cáucaso Sur. La denuncia actual conecta pasado y presente en un mismo reclamo.
La disputa no es solo territorial. También es cultural e histórica. Y, según las organizaciones, continúa abierta.






