
La UE insiste en que el gas ruso no llega a Europa a través de Azerbaiyán, pero analistas sugieren posibles brechas en su estrategia energética.
La Unión Europea (UE) reiteró su confianza en que los acuerdos energéticos con Azerbaiyán no estén facilitando la entrada indirecta de gas ruso al continente. Según un portavoz de la Comisión Europea, el Corredor Meridional de Gas, que transporta gas desde Azerbaiyán hacia los mercados europeos, está diseñado para operar exclusivamente con gas extraído de yacimientos azerbaiyanos y no con gas ruso.
En 2022, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmó un acuerdo con el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev para duplicar las importaciones de gas de Azerbaiyán a la UE para 2027. Este movimiento busca diversificar el suministro energético y reducir la dependencia del gas ruso tras la invasión de Ucrania.
Sin embargo, la preocupación persiste entre los analistas sobre posibles brechas en este enfoque. Un informe de Chatham House de junio 2024 indicó que existe la posibilidad de que el gas ruso esté “lavándose” a través de Azerbaiyán y Turquía para satisfacer la demanda europea.
El análisis destaca que SOCAR, la empresa estatal de energía de Azerbaiyán, y Gazprom, el gigante energético ruso, han fortalecido su colaboración en los últimos años. Si bien estas alianzas se centran principalmente en el transporte de gas en la región, algunos temen que Azerbaiyán pueda estar importando gas ruso para su consumo interno y exportando cantidades equivalentes de su producción local hacia Europa.
El portavoz de la Comisión Europea, Tim McPhie, aseguró que el sistema del Corredor Meridional de Gas está desconectado del resto de la red energética de Azerbaiyán, lo que dificulta técnicamente la entrada de gas ruso a través de este canal. Sin embargo, la UE no ha descartado totalmente la posibilidad de que el país compense sus exportaciones a Europa con importaciones adicionales de Rusia.

La dependencia histórica de la UE del gas ruso ha sido un desafío en el diseño de su política energética. Si bien los esfuerzos para diversificar las fuentes son evidentes, la posibilidad de que Rusia continúe beneficiándose indirectamente de las exportaciones de Azerbaiyán genera inquietud. Según Chatham House, estas dinámicas podrían socavar los objetivos políticos de la UE al proporcionar ingresos indirectos a Moscú en un momento crítico.
Otro actor clave en este entramado es Turquía, que actúa como un corredor energético entre Azerbaiyán y Europa. Aunque Turquía también importa gas ruso, no está claro si estos flujos afectan las exportaciones hacia la UE, un tema que requiere mayor transparencia y control.






