
Francia se retira de la COP-29 en Bakú tras ataques verbales de Ilham Aliyev contra su historial colonial. La ministra Agnès Pannier-Runacher anuncia su decisión en medio de tensiones diplomáticas.
La ministra de Transición Ecológica de Francia, Agnès Pannier-Runacher, anunció que no asistirá a la COP-29 en Bakú en respuesta a los ataques verbales del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, contra Francia.
La decisión, que contó con el apoyo del presidente Emmanuel Macron y del primer ministro francés, se produjo después de que Aliyev acusara a Francia de violaciones históricas y recientes de derechos humanos durante su discurso inaugural en la cumbre climática.
Durante la sesión de apertura de la COP-29, Aliyev arremetió contra el pasado colonial de Francia, denunciando su responsabilidad en la contaminación ambiental de la Polinesia Francesa debido a pruebas nucleares, y la represión de protestas en Nueva Caledonia, Martinica y Guadalupe. Aliyev calificó estas acciones de inaceptables y acusó al gobierno francés de Macron de violar los derechos humanos, instando a la liberación de presos políticos en el país.
“Es irónico que Azerbaiyán, un régimen represivo, esté dando lecciones de derechos humanos”, replicó Pannier-Runacher, criticando la retórica de Aliyev como un ataque injustificable.
Francia, que inicialmente había decidido participar en la conferencia a pesar de las crecientes tensiones, optó por retirarse en señal de protesta. La ministra Pannier-Runacher, quien debía representar a Francia en lugar de Macron, confirmó que tras una conversación con el presidente y el primer ministro, decidió no asistir a las negociaciones en Bakú.

La COP-29, que comenzó el 11 de noviembre en Bakú, Azerbaiyán, ha estado marcada por polémicas, especialmente en lo que respecta a la postura del país anfitrión sobre temas energéticos y derechos humanos. Azerbaiyán, un importante productor de petróleo y gas, ha sido criticado por su doble discurso: mientras aboga por un apoyo climático internacional, es señalado por su dependencia de los combustibles fósiles y sus tensas relaciones con las minorías y países vecinos.
Las relaciones entre París y Bakú han sido particularmente tensas desde la ofensiva azerbaiyana en septiembre de 2023 contra la región de Nagorno Karabaj, que provocó el desplazamiento de aproximadamente 120,000 armenios. Este conflicto exacerbó las tensiones diplomáticas, llevando a Francia a apoyar a Armenia, un país con el que mantiene vínculos históricos.
Pese a las tensiones, el presidente Aliyev centró gran parte de su discurso en la necesidad de apoyo climático para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), destacando la responsabilidad de las naciones desarrolladas de proporcionar financiamiento y asistencia técnica. Azerbaiyán, que ha ejercido la presidencia del Movimiento de Países No Alineados, anunció una contribución de 10 millones de dólares para proyectos en países vulnerables al cambio climático.
“El cambio climático es un problema universal que plantea una amenaza existencial para los pequeños estados insulares. Estas naciones merecen ser escuchadas en el escenario mundial”, declaró Aliyev, quien también criticó la falta de compromiso de las potencias occidentales para abordar sus responsabilidades históricas.
El boicot francés se produce en un contexto donde diversas figuras políticas, tanto de derecha como de izquierda, han pedido a sus respectivos gobiernos evitar la participación en la COP29 debido a las tensiones diplomáticas y el historial de derechos humanos de Azerbaiyán. Aunque Francia decidió inicialmente participar en las discusiones, la postura de Aliyev llevó al país a reconsiderar su decisión.
Este incidente resalta las divisiones geopolíticas que atraviesan las cumbres climáticas internacionales, donde la lucha por la justicia climática se entrelaza con disputas políticas y acusaciones mutuas entre los países.
Fuentes:






