
El FMI proyecta una desaceleración gradual del crecimiento económico de Armenia al 4,5% a mediano plazo. Conoce las recomendaciones y proyecciones para 2024 y más allá
El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía de Armenia experimente una desaceleración gradual en su crecimiento en los próximos años. A pesar de las tendencias positivas actuales, esta moderación refleja tanto las condiciones internas como los retos externos que enfrenta el país.
En una declaración reciente, el subdirector gerente del FMI, Bo Li, destacó que el crecimiento del PIB real de Armenia alcanzará un 6% en 2024, impulsado por una fuerte demanda interna. Sin embargo, esta cifra caerá al 5% en 2025 y se reducirá a un promedio de 4,5% a mediano plazo. Bo Li enfatizó que, aunque el crecimiento proyectado es menor, la implementación de reformas estructurales podría aumentar significativamente el potencial económico del país.
A pesar de la desaceleración prevista, el FMI subrayó que las condiciones macroeconómicas en Armenia continúan siendo favorables. La inflación está por debajo del objetivo del Banco Central de Armenia y se espera que converja hacia su meta en el mediano plazo. Además, los “colchones” financieros y externos se mantienen sólidos.
El gobierno de Armenia ha adoptado un presupuesto para 2025 con un déficit global del 5,5% del PIB, alineado con los programas del FMI. Esta medida permite cubrir necesidades de gasto urgentes, mientras que se planea reanudar la consolidación fiscal en 2026. El FMI destacó la importancia de una estrategia gradual de consolidación fiscal para mantener la sostenibilidad económica a largo plazo.
Para garantizar un crecimiento sostenible e inclusivo, el FMI instó a Armenia a implementar reformas estructurales clave. Entre las prioridades destacadas están:

Las previsiones económicas de Armenia varían según las instituciones. Mientras el FMI estima un crecimiento del 6% en 2024 y una desaceleración progresiva, otras entidades ofrecen cifras similares. El Banco Euroasiático de Desarrollo (BED) proyecta un crecimiento del 6% en 2024, bajando al 5,5% en 2025, mientras que el Banco Mundial (BM) prevé un crecimiento del 5,5% en 2024 y 5% en 2025. Estas estimaciones coinciden con los objetivos del gobierno armenio, que apunta a un crecimiento económico del 5,1% en 2025, según el presupuesto estatal.
El informe del FMI deja claro que Armenia debe equilibrar sus ambiciones de crecimiento con la necesidad de sostenibilidad fiscal. Con reformas adecuadas y una gestión eficiente de sus recursos, el país podría mitigar los efectos de la desaceleración y posicionarse mejor para enfrentar los desafíos económicos globales.






