
🧵 Propaganda disfrazada de periodismo: cómo Azerbaiyán usa “investigaciones” para atacar la agenda de paz con Armenia ⚠️
0Azerbaiyán intensificó una ofensiva informativa contra Armenia, en paralelo al proceso de paz y al acercamiento de Ereván a la Unión Europea y Estados Unidos. La presión militar perdió centralidad y dio paso a operaciones mediáticas presentadas como “investigaciones periodísticas”, pero diseñadas para erosionar la credibilidad armenia en círculos políticos occidentales.
Estas producciones no buscan verificar hechos. Instalan conclusiones previas alineadas con los intereses de Azerbaiyán, en un contexto regional sensible y marcado por negociaciones frágiles.
Una de las acusaciones más repetidas sostiene que el “90% del oro ruso” habría pasado por Armenia. La cifra aparece como un hecho consumado, pero carece de metodología, período temporal y contraste con la exportación total rusa, estimada entre 300 y 350 toneladas anuales. Investigaciones independientes indican que entre 2022 y 2024 circularon unas 111 toneladas vía Armenia, lo que equivale al 10–15%, no al 90%.

El relato mediático se apoya exclusivamente en datos de 2022 a 2024 y omite cambios posteriores. En 2025, Armenia redujo la reexportación de oro entre un 80 y un 90% tras introducir licencias estrictas y controles reforzados. El comercio con Rusia cayó de forma visible, pero estos datos no aparecen en las piezas audiovisuales.
Las supuestas pruebas apuntan a empresas privadas y comerciantes individuales. No presentan decretos, decisiones oficiales ni documentos que respalden una política estatal de evasión de sanciones. La omisión transforma actividades aisladas en una acusación contra el Estado armenio sin sustento jurídico.
Otra línea afirma que Occidente “miró hacia otro lado”. Los hechos contradicen esa versión. En 2024 y 2025, la UE y EE. UU. enviaron enviados especiales sobre sanciones a Armenia, restringieron el uso del sistema Mir y aprobaron listas de productos de alto riesgo. Las instituciones europeas reconocieron oficialmente estas medidas.
El aumento del tráfico de carga en el aeropuerto Zvartnots se presenta como prueba de exportaciones ilegales de oro. No aparecen documentos aduaneros, cartas de porte ni causas judiciales. El crecimiento coincide con un récord de pasajeros y actividad logística general. Vincular ambos fenómenos sin pruebas constituye una inferencia forzada.
Las producciones describen a Armenia como “indispensable” en la evasión de sanciones, pero admiten que su papel no se compara con el de China, Turquía o Irán. Ambas afirmaciones se excluyen entre sí. Un rol realmente crítico habría generado sanciones mucho más severas y directas.
El material exige la salida inmediata de Armenia de la UEE, sin considerar fronteras cerradas, falta de acceso al mar y dependencia energética. Ignora esquemas similares en otros países. No analiza. Presiona.
Estas pseudo-investigaciones no buscan verdad ni equilibrio. Construyen acusaciones mediante fragmentos reales usados fuera de contexto y elaboran un relato funcional a la agenda de Bakú. El objetivo resulta claro: desacreditar a Armenia como socio internacional en un momento clave para la agenda de paz en el Cáucaso Sur.






