
Armenia propone una evaluación comparativa de las compras de armamento con Azerbaiyán para esclarecer cuál de las dos naciones está priorizando la militarización. Mientras tanto, Ereván pide la firma de un Tratado de Paz antes de la COP-29 en Bakú.
El gobierno de Armenia propuso llevar a cabo una evaluación comparativa de los gastos militares y las compras de armamento de su país y Azerbaiyán, con el fin de esclarecer cuál de las dos naciones está priorizando la militarización masiva.
Esta iniciativa surge en respuesta a las acusaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán, que había señalado a Ereván por supuestos esfuerzos de militarización.
Ani Badalyan, secretaria de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia, declaró que un análisis de los gastos militares de ambos países en términos absolutos y en proporciones, así como por los tipos de armamento adquirido, “dejaría claro quién está promoviendo una militarización masiva”.
Durante una entrevista con la agencia Armenpress, Badalyan subrayó que Armenia no busca un concepto de seguridad basado exclusivamente en el ejército, sino en la normalización de relaciones con sus vecinos y en el establecimiento de la paz regional.
Armenia propuso en repetidas ocasiones establecer mecanismos de control mutuo de armamentos entre ambas naciones, pero Azerbaiyán no respondió favorablemente a estas ofertas, afirmó Badalyan.
Además, aseguró que la retórica agresiva de Bakú y su énfasis en el fortalecimiento militar hacen que Armenia, por su parte, deba centrarse en la defensa contra posibles agresiones.
“Armenia no tiene una agenda ofensiva, sino de protección ante una potencial agresión”, destacó la representante diplomática.
Mientras tanto, Azerbaiyán sigue utilizando un lenguaje cada vez más amenazante hacia Armenia, afirmó Badalyan, quien reiteró que Armenia busca soluciones diplomáticas y pacíficas para las tensiones actuales.

La diplomática también abordó las acusaciones de Azerbaiyán de que Armenia estaría impulsando una campaña para desalentar la participación de líderes mundiales en la próxima cumbre de la COP-29, que se celebrará en Bakú en noviembre. En respuesta, Badalyan instó al gobierno azerbaiyano a responder preguntas que surgieron en comentarios previos del 4 de octubre. Estas preguntas incluyen si Azerbaiyán está planeando una agresión contra Armenia, si rechaza reconocer la integridad territorial del país, y si está abandonando la agenda de paz.
Además, Badalyan advirtió que la retórica belicista de Bakú y su negativa a firmar un Tratado de Paz con los artículos ya acordados han llevado a muchos armenios y analistas internacionales a creer que Azerbaiyán podría estar usando la COP-29 para enmascarar sus intenciones de agravar la situación en la región.
“Para evitar este escenario, es necesario firmar el contenido acordado del Tratado de Paz antes de la cumbre”, afirmó Badalyan.
Armenia, según dijo, está dispuesta a seguir la lógica de la firma de este acuerdo antes de la COP-29, y expresó su deseo de que esta cumbre sea utilizada como una herramienta de confianza y no con fines contrarios.
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