
Estados Unidos pone fin a su relación estratégica con Georgia tras las tensiones por la suspensión de las negociaciones con la UE. Protestas masivas continúan en Tbilisi y otras ciudades.
La relación estratégica entre Estados Unidos y Georgia ha llegado a su fin tras la controvertida decisión del gobernante partido Sueño Georgiano de suspender las negociaciones de adhesión a la Unión Europea hasta 2028. El anuncio fue realizado por el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Matthew Miller, quien también condenó el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes en Georgia.
En una declaración publicada en la red social X, Miller señaló:
“Condenamos el uso excesivo de la fuerza contra los georgianos que protestan con razón contra esta traición a la Constitución. La Unión Europea es un bastión contra el Kremlin. Por eso ponemos fin a nuestra asociación estratégica con Georgia”.
Este mensaje, inicialmente eliminado, fue republicado con ligeras modificaciones, manteniendo su tono crítico hacia la decisión del gobierno georgiano y el manejo de las protestas.
Desde el 28 de noviembre, miles de ciudadanos han salido a las calles de Tbilisi y otras ciudades como Batum, Zugdidi, Kutaisi y Gori, en manifestaciones proeuropeas y antigubernamentales. Las protestas, que comenzaron de manera espontánea frente al edificio del Parlamento, han crecido en intensidad y han sido violentamente reprimidas por las fuerzas de seguridad.
La policía ha utilizado cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, quienes en algunos casos respondieron con barricadas y pirotecnia improvisada. Según informes del Ministerio del Interior, más de 200 personas han sido detenidas desde el inicio de las protestas, mientras que se reportan decenas de heridos, incluidos periodistas.
La presidenta Salomé Zurabishvili ha condenado enérgicamente las acciones del gobierno, al que calificó como “ilegítimo”. En un mensaje televisado, aseguró que no transferirá su cargo al nuevo presidente hasta que se celebren elecciones bajo un parlamento legítimamente elegido. Zurabishvili afirmó que el gobierno “ha declarado la guerra a su propio pueblo” y sugirió que Georgia podría necesitar un gobierno técnico para resolver la crisis política actual.

La decisión de Georgia de suspender su integración europea ha sido percibida como un cambio de rumbo estratégico hacia Rusia, lo que ha generado preocupación tanto en la comunidad internacional como entre los ciudadanos georgianos, quienes consideran que esta medida va en contra de las aspiraciones proeuropeas del país.
Organizaciones no gubernamentales y líderes de la oposición han pedido a los ciudadanos que rechacen la decisión del Sueño Georgiano y que continúen protestando pacíficamente por el futuro democrático y europeo de Georgia.
Por su parte, el Servicio de Seguridad del Estado de Georgia ha acusado a los manifestantes de intentar tomar el poder por la fuerza, declaraciones que han intensificado aún más las tensiones políticas.
La ruptura de relaciones estratégicas con Estados Unidos y las protestas masivas colocan a Georgia en un punto crítico. Las decisiones del gobierno de Irakli Kobakhidze han aislado aún más al país en el ámbito internacional, mientras que internamente enfrenta una creciente presión social.
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