
🕵️♂️ Armenia enfrenta 20 casos de espionaje tras la guerra de 2020. ONGs apuntan a Rusia y denuncian silencio oficial.
Tras la guerra de los 44 días de 2020, los tribunales de Armenia tramitan alrededor de 20 casos de espionaje, muchos vinculados a servicios de inteligencia extranjeros. Así surge de investigaciones judiciales y del análisis de organizaciones civiles, que alertan sobre una amenaza híbrida persistente contra la seguridad del país.
Uno de los expedientes más relevantes involucra a Viktor Tikhomirov y a otras personas no identificadas. Según la acusación, actuaron como representantes de servicios de inteligencia extranjeros y realizaron actividades perjudiciales para Armenia, por las que recibieron 100.000 rublos cada uno.
El caso también señala a Daniil Semenyuk y Artem Makhmutov, quienes habrían recibido instrucciones en Moscú. Con coordenadas previamente enviadas, viajaron por Armenia y filmaban y fotografiaban monumentos históricos, pueblos, calles y lápidas musulmanas, azerbaiyanas y armenias antiguas.
Las imágenes se enviaban a Tikhomirov mediante la nube de Yandex y luego a contactos de inteligencia en Moscú. Según la acusación, esos materiales se usaron en detrimento de la soberanía armenia, presentando lugares armenios como azerbaiyanos.
Daniel Ioannisyan, coordinador de programas de la ONG Unión de Ciudadanos Informados, explicó la diferencia entre propaganda e inteligencia militar. “Si un agente transmite datos sobre armas o coordenadas de una unidad militar, es inteligencia militar. Si la información se usa en política o medios, es un ataque híbrido”, afirmó.

Tras cumplir su primera misión, Semenyuk y Makhmutov regresaron a Armenia para una segunda tarea. Esta vez, el Servicio de Seguridad Nacional los detectó y arrestó. El caso confirmó, según expertos, un patrón recurrente en varias investigaciones similares.
Ioannisyan subrayó que ningún expediente menciona qué país reclutó a los acusados, pese a tratarse de ciudadanos rusos. Factor TV revisó otros procesos y halló la misma omisión sistemática.
El analista criticó la actitud de la élite política armenia. Recordó una frase del primer ministro Nikol Pashinyan en el Parlamento: “Necesito un Catholicós que no informe a un teniente de alto rango de un servicio de inteligencia extranjero”.
Ioannisyan reaccionó con ironía. “¿Teniente de qué país? ¿Laos? ¿Gambia? Todos entendemos de quién hablan, pero las autoridades callan”, dijo. Para el experto, ese silencio responde a un cálculo político. “No mencionan a Rusia para no agravar las relaciones bilaterales”, concluyó.
Mientras tanto, los procesos judiciales avanzan, pero la falta de definiciones oficiales deja abierta una pregunta clave: quién dirige realmente las operaciones de espionaje contra Armenia.






