
Según estadísticas turcas, aumentó significativo el establecimiento de nuevas empresas en Turquía por parte de ciudadanos de Rusia e Irán, lo que sugiere una maniobra estratégica para mitigar las sanciones occidentales.
Según estadísticas turcas, aumentó significativo el establecimiento de nuevas empresas en Turquía por parte de ciudadanos de Rusia e Irán, lo que sugiere una maniobra estratégica para mitigar las sanciones occidentales.
Una investigación publicada por Nordic Monitor,, muestra que la creciente presencia de empresas respaldadas por intereses rusos e iraníes en Turquía, aparentemente aprobada por el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, tiene el potencial de exacerbar significativamente las ya tensas relaciones de Turquía con sus aliados y socios occidentales.
El 22 de septiembre, la Unión Turca de Cámaras y Bolsas de Productos Básicos (TOBB), el grupo empresarial más grande del país, dio a conocer sus datos que mostraban que en 6 meses hay 592 nuevas empresas rusas, catapultándolos a la cima de la lista de inversores extranjeros.
Siguiendo el ejemplo de Rusia, los iraníes crearon 515 nuevas empresas en Turquía durante el mismo período, y la mayoría adoptó la estructura de sociedades limitadas. En marcado contraste, individuos de Alemania (el principal socio comercial de Turquía y hogar de aproximadamente 3 millones de expatriados turcos) establecieron apenas 212 empresas en el mismo período.
Simultáneamente con el aumento del compromiso comercial de rusos e iraníes en Turquía, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos intensificó las sanciones contra empresas turcas desde el año pasado. La lista ampliada de empresas y empresarios turcos sujetos a sanciones estadounidenses surgió tras advertencias públicas y discretas emitidas por funcionarios estadounidenses a sus homólogos turcos y líderes del sector privado.

Una revisión de los datos del registro comercial correspondientes a empresas turcas sancionadas revela una tendencia interesante: un número cada vez mayor de personas extranjeras están adoptando la nacionalidad turca y identificándose como ciudadanos turcos en lugar de revelar sus países de origen.
Algunos han llegado incluso a cambiar sus nombres por otros que suenan turcos, posiblemente como medida de precaución para evadir el escrutinio mientras realizan negocios con empresas occidentales o durante viajes internacionales.
En cuanto al volumen comercial entre Turquía y Rusia, los datos más recientes que abarcan el período de enero a julio subrayan un aumento significativo en la actividad comercial general. Turquía ha informado de exportaciones a Rusia por valor de US$6.600 millones, lo que significa un impresionante aumento del 83% en comparación con el período correspondiente del año anterior, que fue de US$3.600 millones. Mientras tanto, las importaciones de Turquía desde Rusia han experimentado una modesta disminución, pasando de US$32.100 millones a US$28.400 millones, bajando 12%.
A diferencia de Rusia, las exportaciones de Turquía a Irán se mantuvieron estables durante los últimos cinco años, oscilando constantemente hasta los US$3.000 millones al año. Esto se debe a que el volumen comercial oficial no refleje con precisión el alcance del comercio bilateral entre Ankara y Teherán, ya que la proliferación de empresas de propiedad iraní en Turquía, emplean a terceros países como intermediarios.
Como informara SoyArmenio, en octubre de 2021, Turquía fue agregada oficialmente a la lista de países sujetos a un mayor escrutinio, comúnmente conocida como “lista gris”, por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el organismo de control internacional contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. A pesar de algunas medidas adoptadas por el gobierno de Erdogan para atender las recomendaciones del GAFI, Turquía sigue estando dentro de esta clasificación a día de hoy. Este estatus de “lista gris” ha resultado en primas de riesgo elevadas para Turquía, lo que hace más difícil y costoso para el país obtener préstamos extranjeros.






