
Para Vahram Atanesyan la "élite" cuasi política de Stepanakert sigue dando prioridad a sus problemas internos sobre la responsabilidad por el destino del pueblo, convirtiéndose en predicadores de la narrativa política de Ilham Aliyev.
Para Vahram Atanesyan la “élite” cuasi política de Stepanakert sigue dando prioridad a sus problemas internos sobre la responsabilidad por el destino del pueblo, convirtiéndose en predicadora de la narrativa política de Ilham Aliyev.
En una entrevista con uno de los medios de comunicación, el diputado de la Asamblea Nacional de Artsaj, Ashot Danielyan, refiriéndose a la situación después del 19 de septiembre del año pasado, dijo que la gente, sin zapatos, sin ropa, se apresuró a salir de Stepanakert para abandonar Artsaj, ya que nadie quería tomar el pasaporte de Azerbaiyán.
La entrevista se organizó con una motivación diferente: desacreditar al ex comandante del Ejército de defensa Samvel babayan, su partido “Patria Unida”, y responsabilizarlo por la pérdida de la condición de estado de Artsaj y la deportación de la población. Pero al final repitió como siempre palabra por palabra las frases del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, de que “…los armenios de Karabaj no querían vivir bajo el gobierno de Azerbaiyán y abandonaron voluntariamente el país”.
Hoy, las facciones de la Asamblea Nacional de Artsaj, que forman parte del llamado “frente de resistencia”, exigen a las autoridades de Armenia que la cuestión del retorno colectivo de la población armenia de Nagorno-Karabaj sea incluida en la agenda de las negociaciones con Azerbaiyán.
Parece que no es casualidad que la entrevista del diputado Danielyan se difundiera el mismo día en que se celebró en Estambul una reunión de una hora de los Ministros de relaciones exteriores de Armenia y Azerbaiyán, como resultado de la cual las partes acordaron continuar trabajando en un acuerdo sobre la normalización de las relaciones y la paz con el fin de llevarlo a la firma en un futuro próximo.
Ese tratado, aunque se firme en un futuro próximo, no solucionará todos los problemas. Es muy posible que, en condiciones más tranquilas, Armenia realmente plantee la cuestión de los derechos de la población armenia de Nagorno-Karabaj en las conversaciones con Azerbaiyán. ¿Qué responderá Bakú? Citará la entrevista al diputado de Artsaj Ashot Danielyane.
¿Cuál es el propósito de la narrativa de que la población armenia de Nagorno-Karabaj abandonó sus hogares en apuro y desnuda, llegó a Stepanakert y se fue en horas? Las hostilidades cesaron el 20 de septiembre de 2023 y el 25 se inició la emigración. ¿Durante esos cuatro o cinco días, el gobierno de Artsaj discutió con Bakú si la población debería quedarse o no? Nadie lo sabe, no se dice nada al respecto.

Y el silencio de Bakú y Stepanakert en este asunto parece consensuado. Hay que recordar que en octubre del año pasado, los partidos de Artsaj, sus ONG y un total de unas doscientas personas físicas y jurídicas emitieron una declaración oficial en la que exzpresaban de que preferían la vida libre fuera de la patria a la esclavitud en la patria y abandonaron Artsaj.
Lo mismo se repite hoy, es una posición claramente manifiesta. En ese caso, ¿de qué sirve crear alguna “comisión” o “grupo legal”, la gira por algunos países europeos, la acusación contra las autoridades armenias, si Stepanakert evalúa los acontecimientos del año pasado de tal manera que Azerbaiyán ofreció una integración pacífica y segura garantizada por los derechos civiles, que las autoridades y el pueblo de Artsaj la rechazaron?
Desde el punto de vista de la práctica internacional, esta tesis justifica completamente a Azerbaiyán y cierra la cuestión del derecho al retorno colectivo de la población armenia de Nagorno-Karabaj.
La “élite” cuasi política de Stepanakert sigue dando prioridad a sus problemas internos sobre la responsabilidad por el destino del pueblo. Voluntaria o involuntariamente, en la lucha contra Samvel Babayan, se convirtieron en predicadores de la narrativa política de Ilham Aliyev.






