
Se enciende la campaña en Armenia: Pashinyan impulsa “Real Armenia” mientras Rusia, la diáspora y voces conservadoras en EE. UU. buscan frenarlo. La elección de 2026 define el rumbo del país. 🔥🇦🇲
La campaña electoral en Armenia toma velocidad y el país entra en un momento crítico. El primer ministro Nikol Pashinyan busca impulsar su proyecto “Real Armenia”, mientras enfrenta presión directa de Rusia, de sectores influyentes de la diáspora armenia y de nuevas figuras que emergen desde medios conservadores de Estados Unidos. La elección legislativa de 2026 ya funciona como un referéndum sobre la posición del país en el mapa regional y global, opina Thomas de Waal.
Pashinyan apuesta a un giro histórico. Quiere abrir fronteras, reducir la dependencia de Moscú y diversificar la economía mediante la normalización con Azerbaiyán y Turquía. Su mayor triunfo llegó en agosto de 2025, cuando pactó un acuerdo marco con Bakú en una reunión en la Casa Blanca, mediada por el presidente estadounidense Donald Trump. El primer ministro contrapone esta agenda a la idea de una “Armenia Histórica”, que sus opositores defienden con reclamos territoriales.
Pashinyan afirma que el país tocó fondo después de las derrotas militares de 2020 y 2023, cuando Azerbaiyán tomó Nagorno Karabaj y la población local huyó. Para él, la salida exige realismo político y un cambio profundo en la estrategia estatal.
La debilidad de los opositores internos abrió espacio para fuerzas externas. La corriente nacionalista de la diáspora y Rusia lideran ahora la resistencia al gobierno. Ambos frentes se unificaron esta semana, cuando el comentarista conservador Tucker Carlson impulsó la figura de Nareg Karapetyan, sobrino del oligarca armenio-ruso Samvel Karapetyan, encarcelado por una supuesta trama para derrocar a Pashinyan.
En el pódcast, el joven Karapetyan acusó al gobierno de librar “una guerra contra el cristianismo” y de impulsar una agenda “LGBTQ”, mientras denunció que Ereván quiere “olvidar la historia” y entregar el país a Turquía. Sus declaraciones amplificaron un mensaje que Moscú repite en toda Europa del Este: que Occidente ataca los valores tradicionales.
La imagen de Rusia cayó de forma drástica en Armenia. Aun así, Pashinyan enfrenta desafíos para sostener su programa. Un sondeo del International Republican Institute mostró que casi la mitad de la ciudadanía respalda un tratado de paz con Azerbaiyán. Ese clima favorece el proyecto Real Armenia frente a la alternativa nacionalista.

El primer reto está en Bakú. El acuerdo inicialado en Washington todavía espera firma y Azerbaiyán exige que Armenia modifique la Constitución, que menciona de forma indirecta la unión con Artsaj. Ese cambio requerirá un referéndum que podría generar un fuerte clima social.
El segundo desafío recae en Turquía. La apertura de la frontera tendría un impacto económico enorme y reduciría la presión de Moscú. Ankara mantiene cautela por respeto a Bakú, aunque analistas consideran que el momento estratégico favorece un acuerdo.
El tercer punto depende de Estados Unidos. El programa TRIPP (Trump Route for International Peace and Prosperity) busca reconstruir la línea ferroviaria entre Armenia, Nakhchivan y Azerbaiyán. El proyecto podría transformar la región y crear interdependencia económica. Washington quiere avances antes de las elecciones de 2026. La Unión Europea acompaña desde un rol técnico que gana peso mientras avanza la reconstrucción.
Los límites de gestión del gobierno complican la agenda. Armenia no tiene capacidad plena para ejecutar grandes obras. Washington aporta liderazgo, pero su equipo local resulta pequeño. Bruselas pide profesionalizar la administración pública, aunque esa discusión quedará para después de los comicios. Pashinyan sigue confiando en su círculo más cercano, marcado por la lealtad política que lo sostiene desde la revolución de 2018.
Armenia llega así a la elección más determinante desde su independencia. El país elige no solo un Parlamento: elige su lugar en el mundo.






