No tenemos derecho a perder más. Por Vardan Harutyunyan

Historia, geopolítica y advertencia. Armenia vuelve a un punto crítico. El pasado demuestra qué ocurre cuando no se lee la realidad a tiempo. ¿Aprenderá esta vez? ⏳🇦🇲

La historia se repite. Una vez más, Turquía y Rusia están desarrollando y emprendiendo pasos conjuntos para moldear el mapa de nuestra región de acuerdo con sus acuerdos.

A finales de 1920 la situación era la misma. Armenia, incapaz de sopesar sus posibilidades y deseos, de resolver el problema de conservar lo que tenía, de regular las relaciones con sus vecinos, principalmente Turquía, en lugar de eso, absorta en el sueño de una Gran Armenia, no vio que Turquía, arrastrándose de entre los escombros del Imperio Otomano, se levantaba y se fortalecía; no vio que en Rusia terminaba la guerra civil y el imperio comenzaba la tarea de recuperar lo perdido. Más aún: no vio la alianza que se estaba formando entre Turquía y Rusia, que tenía la tarea de expulsar a Occidente de la región y repartírsela. Como resultado, obtuvimos una guerra y el 2 de diciembre de 1920 firmamos el humillante Tratado de Alexandropol. Esos mismos días, las tropas rusas también entraron en Armenia.

Exactamente así, durante todo el decenio de 2000, Armenia no notó los acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor. No notó que Azerbaiyán, que en los años 90 tenía oportunidades iguales a las suyas, se levantaba, se enriquecía y se armaba. No vio que quedaba fuera de los proyectos económicos regionales, que las principales carreteras y oleoductos la eludían. No aceptaba las exhortaciones a resolver la disputa mediante concesiones con el adversario. Como resultado, obtuvimos una guerra y el 10 de noviembre de 2020 firmamos el humillante acuerdo trilateral.

El acuerdo trilateral del 10 de noviembre de 2020 y el Tratado de Alexandropol del 2 de diciembre de 1920 son el resultado del mismo pensamiento y los mismos errores.

Como consecuencia de los acontecimientos de 1920, Armenia perdió su independencia, fue sovietizada y como unidad territorial pasó a formar parte del imperio ruso, que durante 70 años se llamaría Unión Soviética.

Turquía Rusia armenia
Un análisis advierte que Armenia enfrenta el riesgo de repetir los errores de 1920 y 2020 mientras Turquía y Rusia reconfiguran la región

Para la historia, 70 años no es un período largo. Nosotros (y no sólo nosotros) tras un nuevo debilitamiento del imperio ruso, pudimos restaurar nuestra independencia, consolidarnos, llegar hasta el otoño de 2020 y enfrentarnos de nuevo a un peligro fatal.

No tenemos derecho a perder nuestra estadidad por segunda vez. Esto está fuera de toda duda. Todos nuestros pasos, presentes y futuros, deben ir dirigidos únicamente a preservar y fortalecer nuestra estadidad. Debemos hacer todo lo posible para actuar de forma nueva en una nueva etapa de la historia. No nos derrotemos a nosotros mismos, no nos causemos problemas a nosotros mismos. Incluso si hay problemas y derrota, que no sea por nuestra culpa. Que podamos decir-escribir-insistir: el enemigo fue traicionero, atacó por sorpresa. Que no tengamos que decir-escribir-demonstrar: fuimos miopes, no comprendimos la realidad, perseguimos lo imposible y perdimos lo que teníamos.

Debido a la guerra en Ucrania, hoy se han agudizado extremadamente las relaciones entre las potencias mundiales. La pequeña y débil Armenia debe encontrar su lugar en estos acontecimientos. Es difícil, por supuesto, pero estamos obligados.

No debemos convertirnos en instrumento ciego en manos de una de las partes. Debemos ser consecuentes y, lo que es muy importante, ser comprensibles para nuestro entorno, nuestros vecinos lejanos y cercanos, socios y adversarios. Para todos debe ser visible que no servimos los intereses de una de las partes, que no trabajamos en contra de los intereses de éste o aquél, sino que estamos absortos en nuestros problemas.

No caigamos en la ilusión de que para una de las partes podemos ser un aliado indispensable o podemos tener un papel protagonista. Si es necesario, fácilmente nos pueden cambiar o sacrificar. Ya ha sucedido así. Y en general no podemos tener un papel protagonista en los acontecimientos en curso. Pero si nos orientamos correctamente, damos pasos calculados, podemos salir, si no ganando, al menos sin perder. Ya hemos perdido, hemos perdido mucho. No tenemos derecho a perder más.


El artículo fue publicado el 3 de marzo de 2023 en el sitio web Aliq Media.

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