
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev realizó declaraciones bélicas sobre Armenia y calificó a su vecino de "Estado fascista", exigiendo la entrega del corredor de Zangezur
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, realizó en los últimos días declaraciones bélicas contra Armenia, acusándola de fomentar el conflicto en el Cáucaso Sur y calificó a su vecino como un “Estado fascista”. Durante una entrevista con medios nacionales, Aliyev exigió que Armenia “deje de armarse inmediatamente”.
Aliyev señaló que Armenia representa una fuente de inestabilidad en el Cáucaso Sur. “El Estado independiente armenio es esencialmente un Estado fascista. Dado que este país estuvo gobernado por portadores de ideología fascista durante casi 30 años, ellos moldearon este país a su propia imagen”, afirmó Aliyev.
El mandatario añadió que “el fascismo debe ser destruido. Destruirá al liderazgo de Armenia o a nosotros. No nos queda otra opción”. También criticó al actual líder armenio, asegurando que busca proyectarse como un “paladín de la paz”, pero recordó sus “actuaciones” entre 2018 y 2019 como evidencia de lo contrario.
En cuanto a las cuestiones fronterizas, Aliyev mencionó el regreso de cuatro aldeas azerbaiyanas en la región de Kazajstán. Explicó que este hecho no fue resultado de un diálogo con Armenia, sino de un “monólogo”, dado que “el diálogo con Armenia no tuvo éxito durante décadas”.
El presidente también aludió a un discurso del primer presidente de Armenia, Levon Ter-Petrosyan, en 1993, recientemente divulgado en la prensa armenia. En dicho discurso, Ter-Petrosyan habría justificado la limpieza étnica en el contexto del conflicto, lo que Aliyev calificó como “declaraciones racistas y fascistas tan feas como peligrosas”.
Aliyev también apuntó sus críticas hacia Francia, acusándola de adoptar una política “basada en la azerifobia”. Según el presidente, esto se refleja tanto en el gobierno actual como en la oposición francesa. Aliyev citó las visitas de políticos franceses a Nagorno Karabaj, calificándolas de “ilegales” y como un intento de ganar apoyo entre las comunidades armenias en Francia.
“La influencia del lobby armenio desempeña un papel clave en la formación de la política de Francia hacia Azerbaiyán”, afirmó Aliyev. También criticó a Francia por su postura durante la guerra de los 44 días en 2020, afirmando que percibieron la victoria de Azerbaiyán como una derrota propia.
Aliyev aseguró que, pese a las señales enviadas desde Francia para restablecer el diálogo, las reuniones no se han concretado debido a la “falta de medidas concretas” por parte de París. “La política de intriga de Francia está fracasando en todas partes, incluso en África y Georgia”, declaró.

En sus críticas, Aliyev también señaló a Estados Unidos y la Unión Europea por su supuesto respaldo a Armenia. “El proceso de armamento que tiene lugar en Armenia es un nuevo factor de amenaza para el Cáucaso Meridional”, aseguró.
Aliyev denunció que la reunión de abril de 2023 entre el Secretario de Estado de EE. UU., el Presidente de la Comisión Europea y el Primer Ministro de Armenia incluyó un componente militar “que fue eliminado oficialmente, pero de facto permanece”. También enfatizó que si una parte toma partido en el conflicto, “ya no puede ser un mediador honesto”.
“Queremos la paz, pero vemos que Armenia y sus nuevos patrocinadores no lo quieren. Viven con ideas revanchistas y Armenia es, en realidad, una fuente de amenaza para la región”, afirmó Aliyev.
Aliyev reafirmó su compromiso con la apertura del corredor Zanguezur, una vía terrestre que conectaría Azerbaiyán con su exclave de Nakhicheván. “El corredor Zanguezur debe abrirse y se abrirá. Cuanto antes lo entiendan, mejor”, declaró.
El presidente recordó que esta apertura es una disposición de la Declaración del 10 de noviembre de 2020, tras la guerra de Karabaj. “Desde hace más de cuatro años hemos querido resolver esta cuestión mediante negociaciones. Azerbaiyán es una economía y una potencia militar líder en el Cáucaso Meridional. En el mundo moderno, el factor fuerza está en primer plano y nadie debería olvidarlo”, concluyó.
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