
💰 Armenia acelera su motor financiero. Los créditos crecieron 23% en 2025 y la construcción lidera el boom. El sistema bancario marca récord de activos. ¿Se viene un nuevo ciclo de expansión económica? 📈🏗️
El sistema bancario armenio cerró 2025 con un fuerte impulso. Los créditos en Armenia crecieron 23% y los depósitos bancarios subieron 15,5%, según informó el presidente de la Unión de Bancos de Armenia, Daniel Azatyan.
Durante una conferencia en Ereván, Azatyan detalló que los activos totales alcanzaron AMD12,8 billones. Las inversiones crediticias llegaron a AMD7,9 billones. El capital total se ubicó en AMD2,2 billones y los depósitos sumaron AMD7,5 billones.
“En 2025, los activos aumentaron en AMD1,8 billones, o un 16,6%”, afirmó. También destacó que el capital creció 22,4% en el último año.
El mayor salto se registró en el sector de la construcción. Los préstamos a este rubro crecieron alrededor de 30%. El volumen actual roza los AMD900.000 millones. En 2024 superaba apenas los AMD700.000 millones.

Azatyan explicó que los préstamos al consumo representan el 23,2% del total. La cartera hipotecaria alcanza AMD1,6 billones y concentra el 21,3%.
“El mayor aumento de los préstamos se produjo en la construcción”, subrayó.
El crédito al consumo avanzó 29%. El sector servicios creció 28%. La industria aumentó 25%. La agricultura subió 17%. Las hipotecas registraron un crecimiento de 13,2%.
El sistema financiero muestra un cambio estructural. En 2024, el 46% de los préstamos fue a personas físicas. En 2025 bajó al 44%. Los préstamos a empresas aumentaron.
Azatyan calificó este dato como positivo. Señaló que refleja mayor dinamismo productivo en la economía de Armenia.
El sistema emplea a unos 17.000 trabajadores. En los últimos tres años, las tasas de crecimiento aceleraron en activos, capital y crédito.
Los pasivos totales crecieron en AMD1,4 billones. El ritmo de expansión supera al de años anteriores. El sistema financiero consolida así una etapa de crecimiento sostenido.
El avance del crédito en construcción y servicios anticipa un impacto directo en el mercado inmobiliario y en el consumo interno.
La gran incógnita ahora pasa por la sostenibilidad de este ritmo en 2026.






